Asklepios
Incinerando envidias
A esas horas, en las que el búho
comienza con su hu-hu, hu-hu,
también mis cicatrices
empiezan a supurar dolor a cada
noche, todas las noches…
y es, porque creo oír tu voz,
lo que da, de nuevo, inicio a este
destierro, del que, tan sólo, apenas
llego a ser testigo doliente.
Es destierro que surge, cuando
pronuncias ciertas palabras, que se
escapan de tus labios pintando
inciertos besos sobre mi piel
tan vulnerable, tan sólo por
recordar tu sonrisa.
Todo es, cuando cae la noche;
cuando acumulo demasiadas soledades;
cuando más te echo de menos;
… cuando más te echo de más.
Cuando a media noche, llegan a
trenzarse ciertas músicas, que sin
palabras me dejan, y tan sólo
me queda llorar.
comienza con su hu-hu, hu-hu,
también mis cicatrices
empiezan a supurar dolor a cada
noche, todas las noches…
y es, porque creo oír tu voz,
lo que da, de nuevo, inicio a este
destierro, del que, tan sólo, apenas
llego a ser testigo doliente.
Es destierro que surge, cuando
pronuncias ciertas palabras, que se
escapan de tus labios pintando
inciertos besos sobre mi piel
tan vulnerable, tan sólo por
recordar tu sonrisa.
Todo es, cuando cae la noche;
cuando acumulo demasiadas soledades;
cuando más te echo de menos;
… cuando más te echo de más.
Cuando a media noche, llegan a
trenzarse ciertas músicas, que sin
palabras me dejan, y tan sólo
me queda llorar.