Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Perdóname corazón,
si me voy con la alborada
satisfecho en cuerpo y alma
y con una convicción:
lo tuyo, ha sido ilusión...
Lo mío, ha sido nostalgia
de amar como antes amaba;
con lujuria, ¡y con pasión!
Yo te amé como el amor,
hace que amen los heridos
amantes que han aprendido
a dominar su emoción.
Tú, me diste el corazón;
que yo apreté contra el mío...
Pero niego mis latidos,
para afianzar este adiós.
Quedarme, sería perder.
Me robarían tus caricias.
Rosa abierta a la codicia
eres, orgullo y desdén.
Si no lo sabes, mi bien,
despertaran tus espinas
y si recibo otra herida,
para siempre sangraré.
Llevo en mi piel el candor,
delicado de tu roce.
Lo sabroso de tu polen;
fue en mi beso, libación.
Por ello, es que mi pasión,
te bebió sin marchitarte.
Tanto, que luego de amarte,
luces mas linda, mi flor.
Mas, como ciego de fe,
busco del amor, salida.
Ya no encuentro la perdida
inocencia de creer.
Tu, me juras tu querer.
Yo, te dejo mi caricia
y si perdura sentida,
entonces... me equivoqué.
Herida va mi ilusión.
Instintiva y desconfiada.
Tal vez, un día pague cara
esta ingrata decisión.
Tal vez muera por tu amor;
pero no me verás muerto...
Pues, será mi cementerio,
el páramo de mi error.
Habré de añorar dolido
lo que palpitó en nosotros.
Y si un día te veo con otro
en romántico amorío,
quizá espere conmovido,
que sobre su hombro, melosos
-o con odio- armes tus ojos...
¡Para un duelo con los míos!
........................................
si me voy con la alborada
satisfecho en cuerpo y alma
y con una convicción:
lo tuyo, ha sido ilusión...
Lo mío, ha sido nostalgia
de amar como antes amaba;
con lujuria, ¡y con pasión!
Yo te amé como el amor,
hace que amen los heridos
amantes que han aprendido
a dominar su emoción.
Tú, me diste el corazón;
que yo apreté contra el mío...
Pero niego mis latidos,
para afianzar este adiós.
Quedarme, sería perder.
Me robarían tus caricias.
Rosa abierta a la codicia
eres, orgullo y desdén.
Si no lo sabes, mi bien,
despertaran tus espinas
y si recibo otra herida,
para siempre sangraré.
Llevo en mi piel el candor,
delicado de tu roce.
Lo sabroso de tu polen;
fue en mi beso, libación.
Por ello, es que mi pasión,
te bebió sin marchitarte.
Tanto, que luego de amarte,
luces mas linda, mi flor.
Mas, como ciego de fe,
busco del amor, salida.
Ya no encuentro la perdida
inocencia de creer.
Tu, me juras tu querer.
Yo, te dejo mi caricia
y si perdura sentida,
entonces... me equivoqué.
Herida va mi ilusión.
Instintiva y desconfiada.
Tal vez, un día pague cara
esta ingrata decisión.
Tal vez muera por tu amor;
pero no me verás muerto...
Pues, será mi cementerio,
el páramo de mi error.
Habré de añorar dolido
lo que palpitó en nosotros.
Y si un día te veo con otro
en romántico amorío,
quizá espere conmovido,
que sobre su hombro, melosos
-o con odio- armes tus ojos...
¡Para un duelo con los míos!
........................................