un garabato
Poeta recién llegado
III
Siempre te llevo disuelta
en los cielos de mármol,
en mis tardes de madera,
en tus horas tristes.
Quisiera sólo abrazarte y compartir contigo
el espectáculo de bestias que se pasan por el cielo.
Una mujer con cara de cabra,
un calamar gigante, un caracol
y otros esperpentos de ultramar.
Cadáveres sin cabeza que flotan
cruzando el vasto Océano Cardinal.
Haces de luz los cercenan
y nos alumbran la cara.
Después, una nube negra
nos salpica con lágrimas de amaranto.
El viento nos limpiaría la tierra
de los ojos, la lluvia nos cerraría las heridas.
Me perdería en tu palpitar
y te adormecería con mi canto.
Siempre te llevo disuelta
en los cielos de mármol,
en mis tardes de madera,
en tus horas tristes.
Quisiera sólo abrazarte y compartir contigo
el espectáculo de bestias que se pasan por el cielo.
Una mujer con cara de cabra,
un calamar gigante, un caracol
y otros esperpentos de ultramar.
Cadáveres sin cabeza que flotan
cruzando el vasto Océano Cardinal.
Haces de luz los cercenan
y nos alumbran la cara.
Después, una nube negra
nos salpica con lágrimas de amaranto.
El viento nos limpiaría la tierra
de los ojos, la lluvia nos cerraría las heridas.
Me perdería en tu palpitar
y te adormecería con mi canto.