Cielo
No sé nada salvo que te quiero,
otra cosa no sé salvo quererte,
ya podría caerse el mundo entero
si los ojos que a los míos miran son tus ojos,
ojos negros.
Podré agonizar en mi conciencia aniquilada,
apuñalarme el pecho con mano arrebatada,
romperlo todo hasta que no quede nada,
si tus ojos aún me miran y me aman,
lo demás no importa nada.
Si tus ojos siguen sabiendo quien soy,
volaré sobre el lucero del alba,
le diré adiós al dios de la nada.
El alma desgarrada quedará sanada.
El Cielo,
que eres tú,
será mi morada.
A ti, Ehide.
Psycho
No sé nada salvo que te quiero,
otra cosa no sé salvo quererte,
ya podría caerse el mundo entero
si los ojos que a los míos miran son tus ojos,
ojos negros.
Podré agonizar en mi conciencia aniquilada,
apuñalarme el pecho con mano arrebatada,
romperlo todo hasta que no quede nada,
si tus ojos aún me miran y me aman,
lo demás no importa nada.
Si tus ojos siguen sabiendo quien soy,
volaré sobre el lucero del alba,
le diré adiós al dios de la nada.
El alma desgarrada quedará sanada.
El Cielo,
que eres tú,
será mi morada.
A ti, Ehide.
Psycho