pequeña anie
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando creí que la vida se me iba
entre los escombros de mi amor,
ahogada en el llanto fuí vencida,
sentí que me esclavizaba el dolor.
Recogí los pedazos de mi corazón
y con el alma vacía, rogué a Dios,
no tardó en oírme y raudo acudió,
me sentí libre al recobrar la razón.
Me quité la miseria del machismo
que siempre con infamia me educó,
el espejo con seguridad me admiró
y el reflejo a mi alma estremeció.
Pasan los días con sus noches
y la soledad es una bendición,
nacen sueños nuevos sin reproches
y mi camino me llena de ilusión.
El amor de mi puerta no se alejó,
con un rostro diferente se acercó,
usando nuevas reglas confío en él
sin olvidar amarme y serme fiel.
entre los escombros de mi amor,
ahogada en el llanto fuí vencida,
sentí que me esclavizaba el dolor.
Recogí los pedazos de mi corazón
y con el alma vacía, rogué a Dios,
no tardó en oírme y raudo acudió,
me sentí libre al recobrar la razón.
Me quité la miseria del machismo
que siempre con infamia me educó,
el espejo con seguridad me admiró
y el reflejo a mi alma estremeció.
Pasan los días con sus noches
y la soledad es una bendición,
nacen sueños nuevos sin reproches
y mi camino me llena de ilusión.
El amor de mi puerta no se alejó,
con un rostro diferente se acercó,
usando nuevas reglas confío en él
sin olvidar amarme y serme fiel.