Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
La ventana de mi cuarto mirando a tu casa
el sol de mi verano merodeando tu cielo,
tu sombra deslizándose silenciosa en tu cama
y mi mente preparando la hoguera de este infierno.
Cierto que es cierto que te espero en mi ventana
y que tengo el horario de tus idas a la cocina,
esa ropa interior que cuelgas detrás, mata mis ganas
de querer escaparme temprano para la oficina.
La madrugada que llega y escucho tu ducha
empapando tu cuerpo mientras mi corazón...
entra en una intensa suerte de lucha
donde mis sentidos agonizan con cierta emoción.
Cierto que no es cierto que olvide las luces de tu cara
y mentira que es mentira que he olvidado tu nombre,
el olor de tu ombligo lo tiene mi almohada
y es un disparate que a escondidas sea tu hombre.
La ventana de mi casa empañada de tanto calor
y eso que hoy estamos en pleno invierno,
tu voz al saludarme deja pétalos de sudor
que arrebatan congeladores bohemios.
Mañana me preguntarán al jugar a las cartas
si he vuelto a verte en la calle,
diré que en este planeta sediento nada pasa,
pero en la noche pasaré otra vez a besarte.
Jugo de tu limón para los sabores de mi boca
que no encuentran dulce sin el azúcar de tus labios,
tres tristes relojes que no coordinan la hora
para que por fin volvamos a acariciarnos.
La ventana de mi casa, mirando tu pasarela
de ropa interior sin que me apartes la mirada.
el sol de mi verano merodeando tu cielo,
tu sombra deslizándose silenciosa en tu cama
y mi mente preparando la hoguera de este infierno.
Cierto que es cierto que te espero en mi ventana
y que tengo el horario de tus idas a la cocina,
esa ropa interior que cuelgas detrás, mata mis ganas
de querer escaparme temprano para la oficina.
La madrugada que llega y escucho tu ducha
empapando tu cuerpo mientras mi corazón...
entra en una intensa suerte de lucha
donde mis sentidos agonizan con cierta emoción.
Cierto que no es cierto que olvide las luces de tu cara
y mentira que es mentira que he olvidado tu nombre,
el olor de tu ombligo lo tiene mi almohada
y es un disparate que a escondidas sea tu hombre.
La ventana de mi casa empañada de tanto calor
y eso que hoy estamos en pleno invierno,
tu voz al saludarme deja pétalos de sudor
que arrebatan congeladores bohemios.
Mañana me preguntarán al jugar a las cartas
si he vuelto a verte en la calle,
diré que en este planeta sediento nada pasa,
pero en la noche pasaré otra vez a besarte.
Jugo de tu limón para los sabores de mi boca
que no encuentran dulce sin el azúcar de tus labios,
tres tristes relojes que no coordinan la hora
para que por fin volvamos a acariciarnos.
La ventana de mi casa, mirando tu pasarela
de ropa interior sin que me apartes la mirada.