Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
CINCO DE LA TARDE
Solo
en la jurisprudencia de la tarde
frente a ese mecenazgo que despide el olvido
recobrando tórridas memorias,
lo que ayer proporcionaba fuerza de árbol
hoy tan sólo es desquite de la luz
frente a calados del día
trasegar que fue perdición
travesía allí donde los dientes cavaron miradas
y quemaron a la fuerza la imagen de un cardo falso,
frente al espejo que me deshace
y cualifica
quiero destrozar ácimos papeles en mis manos
triturar la voz de un paso que predice lo que no espero.
Solo
en la inconciencia del instante
que me tilda de adivino, destructor y burócrata
dejo colgada una palabra,
suavizo lo que aun no es amorfa figura
leve sombra, ácidas raspaduras de rodillas,
me sereno
mientras gotea la noche,
mientras llega a mi boca el zumo
de otra necedad menos voluminosa.
Solo
en la jurisprudencia de la tarde
frente a ese mecenazgo que despide el olvido
recobrando tórridas memorias,
lo que ayer proporcionaba fuerza de árbol
hoy tan sólo es desquite de la luz
frente a calados del día
trasegar que fue perdición
travesía allí donde los dientes cavaron miradas
y quemaron a la fuerza la imagen de un cardo falso,
frente al espejo que me deshace
y cualifica
quiero destrozar ácimos papeles en mis manos
triturar la voz de un paso que predice lo que no espero.
Solo
en la inconciencia del instante
que me tilda de adivino, destructor y burócrata
dejo colgada una palabra,
suavizo lo que aun no es amorfa figura
leve sombra, ácidas raspaduras de rodillas,
me sereno
mientras gotea la noche,
mientras llega a mi boca el zumo
de otra necedad menos voluminosa.
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