
CIRCUNNAVEGACIÓN EN AÑICOS
Deslizados soplos, solo
en el fósforo de la nada
marea agitada, nutricio,
tejidos de vientos ardientes
y pasos de agrietadas nieblas
para un resorte de necesidad.
Emerge el azul, son los ámbares tornados
y rastros que resuenan en noches estériles
de una vaga calma donde desvarían notas
que perdidas escancian frivolidad y relente.
Inaprensibles pálpitos,
consuelo entre callejones de parpados,
para la fraguada escalera que roza
la intimidad de la circunnavegación
y en lava de añicos, se ofrenda a las nubes
anhelando fruncirse en íntimos elíseos.
* * * * * * *
El rostro de la tarde deja que la frente espere a ese pie donde la escalera
de la génesis se convierte en un periplo de fragmentos quizás posibles.
(luzyabsenta)
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