Circunstancialmente ciegos

Anais_nin

Poeta recién llegado
He vagado por lugares desconocidos e inexistentes.
Imaginación.
Sólo eso...

Imaginación y deseo de mares
y turbulentas olas se han presentado a mis noches,
como despertándome sigilosamente.
Como tragándome,
como perdiéndome….

Voces de personas que no conozco
me susurran al oído
que darían sus esfuerzos por estar conmigo.
Conversaciones enmarañadas,
celos,
dolor,
historias entretejidas con egoísmo y posesión.

Ella conoce su voz,
y el también la conoce.
Callan.
Suspiran.
Pero ni ella ni el sabría describir sus rostros,
ante la sencilla razón
de que no se ven.
Están, circunstancialmente ciegos.

Y él promete,
y ella niega.
¿por qué?
No lo sé. No lo se…

Quizá sea la noche que se viste de asesino
o que el deseo de encontrar un pecho tibio
sea la desesperanza con la que ella habla
sin esperar nada más
que los cortejos de un desconocido.
No lo sé.

Quizá sólo sea la noche con su disfraz,
la que me invita a vagar
entre siluetas y sombras
sin nombre ni domicilio.
Es eso y nada más.
Una presencia irresoluta y casi divina
la que me tiene aferrada a la inconciencia
de palabrearle al silencio y sus cómplices nocturnos.

Así:
como desvistiéndome en público;
como bebiendo de un sueño;
como bailando;
como durmiendo…

así te presentas hoy
intruso de noche ocultas.
Como despertando el ego
de mis noches nauseabundas
y describiéndome tus gestos
para pedir perdón ante el destino
que me agarra de las manos.

Es eso y mucho mas,
lo que me tiene paralizada
sin pedirle cuentas a nadie.
Sin explicaciones.
Sin nada mas que decir.

La noche me observa
taciturna y silenciosa,
como esperando
que yo responda a sus preguntas.
-¡déjame!-
No tengo muchas cosas que decir.
Hablar sería volver a repetir los mismo de hace mucho.

Mis dedos me duelen.
El destino me empuja por las escaleras,
como si el dolor fuera la única salida
de este retórico sentir.
Una y otra vez…
una y otra vez…
Muchas palabras;
muchas cosas…

Se abre el techo de mi habitaron
y mis manos se deslizan por el cielo como acariciando el agua.
Mis pensamientos se entrelazan con las estrellas,
y mi vientre se contrae
al pensar en la voz agitada de un desconocido.

Ella le habla de poesía
y él la seduce a la distancia.
¡que juego!
Cual niños curiosos se abalanzan
el uno contra el otro,
y sus dientes se clavan en mi cuello
suaves y mojados.

El deseo irreal de una noche entre penumbras,
se escapa deliberadamente entre mis piernas.
Y sus jadeos acarician mi espalda,
como pidiendo perdón,
como tocándome,
como tragándome.
Y sigiloso me toma entre sus palabras,
y me eleva hasta el limbo de los deseos ocultos,
y me desnuda de vientos y me golpea contra sus labios
desenfrenados y distantes.

Ella abre los ojos,
y sola contempla la noche…
y el le habla del amor y sus mentiras…
y ella calla…
y el explica…
como queriendo redimirse entre sus piernas,
que quebradizas y temblorosas desmayan
para poder suplir esa soledad,
con este juego de sudores clandestinos.
 
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