Irelfaustina Bermejo
Poeta recién llegado
Estoy aterrada.
Tu silencio me asusta.
No apareciste, miro el reloj,
pasan cinco minutos
y tú no llegas a la cita.
Cojo el teléfono,
no hay llamadas ni mensajes.
Siento un pavor que me derriba.
No tengo paciencia para esperarte;
son cinco minutos, una eternidad.
Tanto te anhelo,
me asusta que no aparezcas,
que te vayas de mi vida,
que ese silencio sea eterno.
Apenas respiro,
mi corazón se acelera.
Suda mi cuerpo tu ausencia,
tu retraso, tu no presencia
Al fin te veo,
todo vuelve a estar en su lugar.
Sonrío, corro hacia ti
deseosa de tu cercanía,
de sentir tu calor y tu aliento,
de escuchar tu voz en mi oído
y ver tus ojos abrasados
revelando su fuego.
¿Cómo puedo sentir este miedo?
¿Cómo puede desbordarme esta aflicción
cuando escriben en mi piel poemas
las yemas de tus dedos?