tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Vuelve el silencio líquido y vuelve a girar entre los espacios muertos de mis pequeños mundos paralelos.
Buscaré las cartas frente al espejo, antes que caiga la noche.
Al volverse hacia mí, siente el sudor de mis pensamientos agonizados. Si miro fijo, incluso puedo verlos correr bajo la galería de mis concordes horrores.
Mientras intento digitar la espina que se predestina entusiasta en mi dirección, arqueo la sombra de tempranas pantomimas tetrizantes y resuelvo solo en masivas alegorías, y acto seguido, pregunto.
¿Qué debo hacer hoy conmigo?
Nada caerá desde la nada, solo la montaña holocáustica.
Sigo intempestivo, e innoble.
Cargo la magia y miro desde lejos la ciudad oscurecente.
Buscaré las cartas frente al espejo, antes que caiga la noche.
Al volverse hacia mí, siente el sudor de mis pensamientos agonizados. Si miro fijo, incluso puedo verlos correr bajo la galería de mis concordes horrores.
Mientras intento digitar la espina que se predestina entusiasta en mi dirección, arqueo la sombra de tempranas pantomimas tetrizantes y resuelvo solo en masivas alegorías, y acto seguido, pregunto.
¿Qué debo hacer hoy conmigo?
Nada caerá desde la nada, solo la montaña holocáustica.
Sigo intempestivo, e innoble.
Cargo la magia y miro desde lejos la ciudad oscurecente.