Nommo
Poeta veterano en el portal
Éramos hermanos.
No podía surgir la llama del amor, entre nosotros.
Por ello, nos separamos.
Como una estampida de caballos, yeguas y potros.
Diseminándonos, por Norteamérica.
Ahora, volvemos a reunirnos.
Es tarde, para arrepentirnos.
Han pasado miles de años.
Somos familia.
Las guerras quedan en el olvido. Y las religiones, también, son agua pasada, que no mueve molino.
Conservamos la Fe, sin embargo, en el disfrute.
Pasarlo bien, algunas veces, cada nuevo día.
Organizarnos para levantar al caído y socorrerle, como prójimos.
Tenemos más Misericordia que en otras épocas del mundo.
Los llantos, consolamos, en menos de un segundo.
En estos tiempos modernos, ya no brilla tanto, la tecnología.
Ni somos genios, dentro de una lámpara maravillosa, para Aladino.
No somos lumbreras, ni forzudos pensadores.
Filósofos de andar por casa. Pero nos ponemos manos a la obra, para ayudarnos, unos a otros.
Y es la mar de divertido.
No podía surgir la llama del amor, entre nosotros.
Por ello, nos separamos.
Como una estampida de caballos, yeguas y potros.
Diseminándonos, por Norteamérica.
Ahora, volvemos a reunirnos.
Es tarde, para arrepentirnos.
Han pasado miles de años.
Somos familia.
Las guerras quedan en el olvido. Y las religiones, también, son agua pasada, que no mueve molino.
Conservamos la Fe, sin embargo, en el disfrute.
Pasarlo bien, algunas veces, cada nuevo día.
Organizarnos para levantar al caído y socorrerle, como prójimos.
Tenemos más Misericordia que en otras épocas del mundo.
Los llantos, consolamos, en menos de un segundo.
En estos tiempos modernos, ya no brilla tanto, la tecnología.
Ni somos genios, dentro de una lámpara maravillosa, para Aladino.
No somos lumbreras, ni forzudos pensadores.
Filósofos de andar por casa. Pero nos ponemos manos a la obra, para ayudarnos, unos a otros.
Y es la mar de divertido.
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