ELECTRA
Poeta fiel al portal
"CLAMOR DE UN PLANETA EXANGÜE"
La tierra gime
y es trémula su piel,
ha enfurecido
y hasta solloza,
le han cambiado sus plantas por espinas,
han tornado sus ríos
en mares de sangre,
de su cielo no queda ni el azul,
a su rostro no asoma ya la luz.
La tierra llora,
entristecida,
no sanan las grietas de su vejez,
las nubes ya no riegan sus sabanas
ni peinan los riachuelos su derrier.
La tierra clama,
en su nostalgia entumecida,
ni los murciélagos escuchan ya su voz,
el estruendo grandísono de los humanos
ha hecho del aire
un eco ensordecedor.
La tierra sufre,
desfalleciendo lentamente
en el dolor.
¡Campos infértiles!
¡Manos inútiles!
¡Vidas segadas por el odio y el rencor!
La tierra muere
y no hay lavativa,
no hay quien escuche su lamento,
¡Su clamor!
Desde su entraña
el infierno la consume,
palidece su verdor.
Entorna entonces,
en su agonía,
y se enlobrega con total desilusión
pues el hijo
a quien ella dió la vida,
enceguecido
la mata sin compasión.
La tierra gime
y es trémula su piel,
ha enfurecido
y hasta solloza,
le han cambiado sus plantas por espinas,
han tornado sus ríos
en mares de sangre,
de su cielo no queda ni el azul,
a su rostro no asoma ya la luz.
La tierra llora,
entristecida,
no sanan las grietas de su vejez,
las nubes ya no riegan sus sabanas
ni peinan los riachuelos su derrier.
La tierra clama,
en su nostalgia entumecida,
ni los murciélagos escuchan ya su voz,
el estruendo grandísono de los humanos
ha hecho del aire
un eco ensordecedor.
La tierra sufre,
desfalleciendo lentamente
en el dolor.
¡Campos infértiles!
¡Manos inútiles!
¡Vidas segadas por el odio y el rencor!
La tierra muere
y no hay lavativa,
no hay quien escuche su lamento,
¡Su clamor!
Desde su entraña
el infierno la consume,
palidece su verdor.
Entorna entonces,
en su agonía,
y se enlobrega con total desilusión
pues el hijo
a quien ella dió la vida,
enceguecido
la mata sin compasión.