Alfredo Munoz
Poeta recién llegado
Cuando fuiste mía,
Tuyo fue el escaño
Desde el que te vi,
Clara como a Luna.
Toda, como a Luna.
Sin cristal ni paño.
¡Tú! Como Luna, ¡mía!
Yo, tu más bello halo.
¿Que ha cambiado ahora
Qué sufro el engaño
De mirar sin verte
Como ayer te vi?
Clara, dulce. Y mía
Como Noche y Luna
Cuando tuyo fui,
Tuyo fue el escaño
Desde el cual me hiciste
Libre sin engaño.
¿Qué ha cambiado ahora
Que sufro el mirarte
Y ya no te veo como ayer te vi.
Cual de Luna el halo
Dulce, clara y mía.
¿Cuándo llegué yo
A relajar mí celo
En el alma limpia
Que ayer fue mi anhelo?
¿Qué dejó de ser?
¿Donde esta el ladrón?
¿Quien robo mi aliento?
¿Cuándo sin desvelo
Olvidaste tu halo?
¿Te volviste tu otra?
¡Otra como aliento
De Luna, qué ves, y no ves!
¿Otra como un hado
Que dejó de ser?
Otra como aquella
Que fue y nunca llego a ser!
¿Que ha cambiado ahora,
Que extiendo mis brazos
Y ya no te aspiro, dulce
Tierna y viva
Con sentir de nido?
Lo dejaste tierno. De júbilo ansioso
Nuevo, fresco, joven, tibio
Lo dejaste. Estéril. Vacío
Triste y solo, se va a quedar frío.
Allí, donde un instante solo
Reposando el ansia
Plegaste tus alas
Y arropaste abrigo.
Así te quise. Y te quiero
Así, ansiándote veo tu límpido
Ser. Dispuesto, humilde y bueno
Como sabe y quiere
-Sin medir si debe-
Tu alma justa, ser.
Así te quise. Y te quiero así,
Avivando mí ansía
En la fuente virgen que nació de ti.
Te quise y te quiero ¡así!
Como Luna a su Halo
Te quiero yo a ti.
Y porque cuando escucho
La voz que te anuncia
Mi alma renuncia a vivir sin ti.
A lo que dije y digo
No le hagas tu cuenta
Mi alma te cuenta
Lo que en ella alienta
Igual que te anhela:
Así, porque sí.
Tuyo fue el escaño
Desde el que te vi,
Clara como a Luna.
Toda, como a Luna.
Sin cristal ni paño.
¡Tú! Como Luna, ¡mía!
Yo, tu más bello halo.
¿Que ha cambiado ahora
Qué sufro el engaño
De mirar sin verte
Como ayer te vi?
Clara, dulce. Y mía
Como Noche y Luna
Cuando tuyo fui,
Tuyo fue el escaño
Desde el cual me hiciste
Libre sin engaño.
¿Qué ha cambiado ahora
Que sufro el mirarte
Y ya no te veo como ayer te vi.
Cual de Luna el halo
Dulce, clara y mía.
¿Cuándo llegué yo
A relajar mí celo
En el alma limpia
Que ayer fue mi anhelo?
¿Qué dejó de ser?
¿Donde esta el ladrón?
¿Quien robo mi aliento?
¿Cuándo sin desvelo
Olvidaste tu halo?
¿Te volviste tu otra?
¡Otra como aliento
De Luna, qué ves, y no ves!
¿Otra como un hado
Que dejó de ser?
Otra como aquella
Que fue y nunca llego a ser!
¿Que ha cambiado ahora,
Que extiendo mis brazos
Y ya no te aspiro, dulce
Tierna y viva
Con sentir de nido?
Lo dejaste tierno. De júbilo ansioso
Nuevo, fresco, joven, tibio
Lo dejaste. Estéril. Vacío
Triste y solo, se va a quedar frío.
Allí, donde un instante solo
Reposando el ansia
Plegaste tus alas
Y arropaste abrigo.
Así te quise. Y te quiero
Así, ansiándote veo tu límpido
Ser. Dispuesto, humilde y bueno
Como sabe y quiere
-Sin medir si debe-
Tu alma justa, ser.
Así te quise. Y te quiero así,
Avivando mí ansía
En la fuente virgen que nació de ti.
Te quise y te quiero ¡así!
Como Luna a su Halo
Te quiero yo a ti.
Y porque cuando escucho
La voz que te anuncia
Mi alma renuncia a vivir sin ti.
A lo que dije y digo
No le hagas tu cuenta
Mi alma te cuenta
Lo que en ella alienta
Igual que te anhela:
Así, porque sí.