Lirae
Poeta que considera el portal su segunda casa
Mis salidas son cada vez mas cruentas amiga mía, Aun la misma muerte llega a perseguirme y jugar conmigo...aunque creo que hoy he jugado con ella y le he vencido.
Esta tan oscura la noche hoy que, a penas distingo caras.
Las calles resuman agua, bruma y oscuridad.
Veo a personas que conozco, pero no las reconozco. Son iguales que el entorno, no muestran ningún afecto, aunque sonríen y hablan pero me asombran con el desamor, la frialdad, el desdén aun por los más tiernos. No cabe en mis pensamientos tanta hostilidad.
Me encuentro a una niña perdida, se quien es, y quien es su madre. La pobre está demasiado asustada. Para quitarle el miedo le hago subir a mi espalda, y como si yo fuera su caballito, la invito a cabalgar. Vamos hasta una casa que ya no se si es la mía. Cantamos y reímos , mas yo, tengo el corazón encogido. No se que me puedo encontrar en el camino.
Aunque en todo momento tengo la sensación de que alguien me sigue…
La casa está llena de gente vestida de negro, con una música estridente que me revienta los oídos...Pregunto por la madre de la niña, y me señalan la puerta, por donde ella está entrando…Me alegra ver que su madre pertenece a mi mundo, lo digo por sus ropas, pues son de colores, aunque yo, como siempre, amiga mía, ando con mi tejano y mi camiseta blanca. Mas ella, no manifiesta ni la mas mínima intención de tomar a la niña, y me tengo que hacer cargo yo...me duele mas no me es ya carga pues he recogido a varios niños por el camino...son mi mejor compañía y lo único que me preocupa es encontrar alimentos y poder asearles de alguna manera, pues están sucios y desaliñados, sus cabellos están tan enmarañados, que les dan si cabe un aspecto mas desolador.
Alguien continua siguiéndome...se que quien es, mas su rostro ha cambiado, su cara es la del poeta, su carácter el de mi ángel, pero es curioso, pues viste igual que los otros, aunque no se si es de ellos, o muestra con esas ropas su fuerza…
No me he querido unir a ellos, no soy igual, y eso ha creado crispación en el grupo, me han dado una tregua de unas horas, para que me destruya el miedo...Han puesto hora a mi muerte a la UNA de la madrugada seré su victima. En ese instante, la persona que me sigue aun siendo igual que ellos en aspecto me defiende y como si tuviese el mando, les dice que tendrían que matarlo también a él, y que eso no seria tan fácil...Los otros parecen conocerle y de alguna manera respetarle, pero también ponen hora a su muerte, la misma que a mi…La UNA en punto de la madrugada.
Mi ángel, como yo le llamo, me toma de la mano y me hace subir montañas a una velocidad de vértigo. Tengo la sensación de no poderle seguir, pero él me da fuerzas...Aunque en algunos momentos desconfió, pues no entiendo el porque alguien igual a ellos, me defiende y me cuida a mi…
Llegamos a una especie de castillo en ruinas, sin techo, solo tiene columnas donde nos apoyamos para descansar...Mi ángel sonríe y es cuando creo que él me matará. Y de hecho se lo pido, no quiero seguir sufriendo y huyendo de ella. La muerte cruenta me asusta. Me aterra el dolor físico causado con odio.
Pero él, vuelve a sonreírme y me pide que mire el reloj...La UNA Y VEINTE, “la hora a pasado, amada mía, el pasado ya no existe, se ha quedado atrás esa hora de muerte”
No puedo explicar con palabras, lo que siento , miro alrededor y verdaderamente no hay nadie, no hay ruido de pisadas, ni de motos, ni de odios en el ambiente…Pero si escucho a los niños jugando por allí...
Y es así, como el ángel que me cuida, me pone a salvo una vez más…
CLAUDIA.
Como me gustaría Claudia, poder sentir siempre la presencia de un ángel enviado para cuidarme, como tu lo haces...Poder verle a la luz del día, sin brumas, sin espacios oscuros, sin sueños turbadores, sin la más mínima duda de que es él…
Algunas veces, mi querida amiga, me cambiaría por ti, y no sólo unos instantes, sino para siempre. Aunque el precio fuera vivir encerrada en esa casa gris, de la que ya, de alguna manera, me siento mas que parte…
SHA.