Josimar Moran
Poeta fiel al portal
I
¡Cobarde! Le tuviste miedo a mi amor.
El amor se muere ante la cobardía
y el mío murió desde aquel triste día
que te negaste a sentir su calor.
¡Cobarde! Le huíste a la felicidad,
preferiste la tranquila sordidez
de un peculio que asegura tu vejez,
aunque el precio haya sido la soledad. . .
Pero tontamente he sido tan cobarde:
Soñar como mío un paraíso ajeno
aunque a la dicha siempre llegara tarde.
Y reniego del destino que me aleja
del futuro que he conquistado sereno
aunque mi vida se acabe en una queja. . .
(Agosto 15, 25 y 26 de 2010)
I I
¡Cobarde! Te ocultas tras el silencio
para clavar en mi alma tu veneno,
forjando un sentir, de mí, tan ajeno
como el odio por este amor que necio
ante tí se humilla, cual adefesio
de rencores y vil nostalgia lleno,
añorando un vivir calmo y sereno
que pueda pagar de tu olvido el precio.
¡Cobarde! Niegas este amor eterno
que rendido a tí, con mi vida entrego.
Aunque con ello me aviente al averno.
Tu silencio es como una flama que arde
incinerando la esperanza y el ruego
que implora tu perdón por ser cobarde. . .
(Enero 22, 2012)
¡Cobarde! Le tuviste miedo a mi amor.
El amor se muere ante la cobardía
y el mío murió desde aquel triste día
que te negaste a sentir su calor.
¡Cobarde! Le huíste a la felicidad,
preferiste la tranquila sordidez
de un peculio que asegura tu vejez,
aunque el precio haya sido la soledad. . .
Pero tontamente he sido tan cobarde:
Soñar como mío un paraíso ajeno
aunque a la dicha siempre llegara tarde.
Y reniego del destino que me aleja
del futuro que he conquistado sereno
aunque mi vida se acabe en una queja. . .
(Agosto 15, 25 y 26 de 2010)
I I
¡Cobarde! Te ocultas tras el silencio
para clavar en mi alma tu veneno,
forjando un sentir, de mí, tan ajeno
como el odio por este amor que necio
ante tí se humilla, cual adefesio
de rencores y vil nostalgia lleno,
añorando un vivir calmo y sereno
que pueda pagar de tu olvido el precio.
¡Cobarde! Niegas este amor eterno
que rendido a tí, con mi vida entrego.
Aunque con ello me aviente al averno.
Tu silencio es como una flama que arde
incinerando la esperanza y el ruego
que implora tu perdón por ser cobarde. . .
(Enero 22, 2012)
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