La Sexorcisto
Lluna V. L.
A mitad del parque
haciendo esquina con una calle que va al centro
está la panadería del barrio
cuando camino por la acera
cerca de sus proximidades
si el aire es favorable
me llega esa olor que se clava por mis fosas nasales
y
mis pies despegan del suelo
es el aroma de color amarillo de la harina aceitosa
estoy levitando
y
entonces sé que han traído cocas recién hechas
entro volando atravesando las puertas del obrador
en los estantes barras de pan de todo tipo
ordenadas equidistantemente en sucesiones infinitas
puesto que el espacio se comba
y
se alarga como si fuera masa para moldear
y
la levadura flota en grumos amorfos
el olor se hace más penetrante casi de color ambarino
más allá suspendidas en el aire como extraños asteroides
están las bandejas con la coca de harina
al esnifar todo este universo mis sentidos olfativos se colapsan
tengo los ojos en blanco
y
en un instante estoy saboreando un pedazo en la boca
su sabor amarillento es perfectamente exquisito
hay relámpagos que huelen a molienda
y
truenos con ruido de color pajizo
todo me encaja
la reina gualda
haciendo esquina con una calle que va al centro
está la panadería del barrio
cuando camino por la acera
cerca de sus proximidades
si el aire es favorable
me llega esa olor que se clava por mis fosas nasales
y
mis pies despegan del suelo
es el aroma de color amarillo de la harina aceitosa
estoy levitando
y
entonces sé que han traído cocas recién hechas
entro volando atravesando las puertas del obrador
en los estantes barras de pan de todo tipo
ordenadas equidistantemente en sucesiones infinitas
puesto que el espacio se comba
y
se alarga como si fuera masa para moldear
y
la levadura flota en grumos amorfos
el olor se hace más penetrante casi de color ambarino
más allá suspendidas en el aire como extraños asteroides
están las bandejas con la coca de harina
al esnifar todo este universo mis sentidos olfativos se colapsan
tengo los ojos en blanco
y
en un instante estoy saboreando un pedazo en la boca
su sabor amarillento es perfectamente exquisito
hay relámpagos que huelen a molienda
y
truenos con ruido de color pajizo
todo me encaja
la reina gualda