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Codiciosa humanidad.

Pablo Martínez Alonso

Poeta asiduo al portal
Mi alma se retuerce
en la codicia de la vida
que el universo
se encargó de mostrarme,
cuán rastreros gusanos
somos los humanos.

Con sed,
mis colmillos laten,
anhelando hincarse
en la piel fresca
de las ilusiones pasajeras,
destruirlas
como globos,
reventados por la gravedad.

... Y aún así,
me controlo
y sonrío,
ocultando la perversidad
voraz de mi origen carnal,
¿durante cuánto tiempo
más, el lobo se retendrá?

Como clamando
por la luna llena
desgarrador bramido
de libertad atronadora,
de libertad prohibida,
por la santidad de
mi concupiscencia
los instintos desbocados
corren buscando
la presa,
buscando confirmar
el poder de la
quebrantada humanidad.


- Pablo Martínez Alonso -
 
Pablo Martínez Alonso;4633828 dijo:
Mi alma se retuerce
en la codicia de la vida
que el universo
se encargó de mostrarme,
cuán rastreros gusanos
somos los humanos.

Con sed,
mis colmillos laten,
anhelando hincarse
en la piel fresca
de las ilusiones pasajeras,
destruirlas
como globos,
reventados por la gravedad.

... Y aún así,
me controlo
y sonrío,
ocultando la perversidad
voraz de mi origen carnal,
¿durante cuánto tiempo
más, el lobo se retendrá?

Como clamando
por la luna llena
desgarrador bramido
de libertad atronadora,
de libertad prohibida,
por la santidad de
mi concupiscencia
los instintos desbocados
corren buscando
la presa,
buscando confirmar
el poder de la
quebrantada humanidad.


- Pablo Martínez Alonso -

Lucha superior frente a la realidad de las ramas retorcidas
de una vida esponjosa. necesidad de tu hermosa poesia.
felicidades. luzyabsenta
 
La vida es una lid; a veces incluso con uno mismo, que es la mayor de todas; allá tenemos más quimeras que en ningún lugar...

Bello poema; mi rep si me dejaran.

Un saludo de Samuel desde la ancha Castilla.
 
Mi alma se retuerce
en la codicia de la vida
que el universo
se encargó de mostrarme,
cuán rastreros gusanos
somos los humanos.

Con sed,
mis colmillos laten,
anhelando hincarse
en la piel fresca
de las ilusiones pasajeras,
destruirlas
como globos,
reventados por la gravedad.

... Y aún así,
me controlo
y sonrío,
ocultando la perversidad
voraz de mi origen carnal,
¿durante cuánto tiempo
más, el lobo se retendrá?

Como clamando
por la luna llena
desgarrador bramido
de libertad atronadora,
de libertad prohibida,
por la santidad de
mi concupiscencia
los instintos desbocados
corren buscando
la presa,
buscando confirmar
el poder de la
quebrantada humanidad.


- Pablo Martínez Alonso -




Qué hermoso poema sobre los instintos y la razón, ese conflicto eterno que todos o casi todos mantenemos, y más como poetas. Un saludo cordial-.
 

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