Byroniana
Poeta fiel al portal
Código Maestro
En tu honor me dejo la vida,
en honorables y honoríficos,
en sustantivos inciertos,
propicios sinsabores,
desconciertos ajenos,
relativos momentos.
En tu honor me estampo
y en tu honor me quedo.
En tu cordura desgrano
la desventura realista,
y en tu locura restriego
las importunas malicias.
No te preocupes,
no entiendas nada,
no te preocupes
de buscar aquí Alma.
No te preocupes,
aquí hay palabras. Nada.
En tu enseñanza me deja la vida
quebraderos para esconderte
en Poesía, para que no se entienda
que por Maestro tengo,
no la palabra, tu Profecía.
Para que no se entienda
un solo verso,
para que se entienda semiótica
para entenderme a mí misma.
Para entender de símbolos
hay que estudiarse mi vida.
En tus códigos me enderezaste
para tablar acuerdos vigentes:
humanizar la historia sin humanos
en ejemplo predilecto de Poética.
Codifiqué el espectro inmortal
y enterré la búsqueda por dentro,
para encauzar Versos en tu nombre
que parecen Principios del Verbo.
En tu honor, Maestro,
soy quien dijiste, Iniciadora,
reveladora, y depositaria
de tu conocimiento interno.
En tu honor, dejo los códigos
que me hicieron Poesía
y me instruyeron como Genio.
En tu honor,
mi Principio queda
y mi Principio dejo.
Por ti, Maestro.
En tu honor me dejo la vida,
en honorables y honoríficos,
en sustantivos inciertos,
propicios sinsabores,
desconciertos ajenos,
relativos momentos.
En tu honor me estampo
y en tu honor me quedo.
En tu cordura desgrano
la desventura realista,
y en tu locura restriego
las importunas malicias.
No te preocupes,
no entiendas nada,
no te preocupes
de buscar aquí Alma.
No te preocupes,
aquí hay palabras. Nada.
En tu enseñanza me deja la vida
quebraderos para esconderte
en Poesía, para que no se entienda
que por Maestro tengo,
no la palabra, tu Profecía.
Para que no se entienda
un solo verso,
para que se entienda semiótica
para entenderme a mí misma.
Para entender de símbolos
hay que estudiarse mi vida.
En tus códigos me enderezaste
para tablar acuerdos vigentes:
humanizar la historia sin humanos
en ejemplo predilecto de Poética.
Codifiqué el espectro inmortal
y enterré la búsqueda por dentro,
para encauzar Versos en tu nombre
que parecen Principios del Verbo.
En tu honor, Maestro,
soy quien dijiste, Iniciadora,
reveladora, y depositaria
de tu conocimiento interno.
En tu honor, dejo los códigos
que me hicieron Poesía
y me instruyeron como Genio.
En tu honor,
mi Principio queda
y mi Principio dejo.
Por ti, Maestro.
En honor al Secreto de mi Vida, mi más Honorable Maestro, cuyo nombre queda impune de ser nombrado y solo debe entenderse como código de mi Silencio.