[center:fc6f3dfb4a]Color de noche se lee en mis lamentos,
olor de lluvia en el brillo de mis ojos
y se siente el sonido del eco del silencio
que emana mi boca hacia tu corazón cansado.
Suavidad de fría nieve se siente en mis manos
que mueren en cada caricia despreciada,
en cada mirada que me vuelve desgraciada
y en cada lágrima sabor océano que han de secar.
Color de rosal se posa en mis mejillas,
por causa de la rabia e impotencia,
al no sentir en ti clemencia
por esta inútil alma desolada.
Sabor a desierto se ha clavado en mi cuerpo,
seco, árido de algún sentimiento,
áspero, lleno de cruel desengaño,
pesado e insoportable para ti, mi hombre amado.
Fiesta en fogata ha invadido mi pecho
la molesta cobardía y solitaria melancolía,
y mi fuente de esperanza ha sido secada
por el despecho, el rencor y el odio.[/center:fc6f3dfb4a]
olor de lluvia en el brillo de mis ojos
y se siente el sonido del eco del silencio
que emana mi boca hacia tu corazón cansado.
Suavidad de fría nieve se siente en mis manos
que mueren en cada caricia despreciada,
en cada mirada que me vuelve desgraciada
y en cada lágrima sabor océano que han de secar.
Color de rosal se posa en mis mejillas,
por causa de la rabia e impotencia,
al no sentir en ti clemencia
por esta inútil alma desolada.
Sabor a desierto se ha clavado en mi cuerpo,
seco, árido de algún sentimiento,
áspero, lleno de cruel desengaño,
pesado e insoportable para ti, mi hombre amado.
Fiesta en fogata ha invadido mi pecho
la molesta cobardía y solitaria melancolía,
y mi fuente de esperanza ha sido secada
por el despecho, el rencor y el odio.[/center:fc6f3dfb4a]