Cómo llenar este vacío con palabras.
¿Eras tú la mariposa que extrañamente revoloteaba ayer en mi habitación?
Tu cariño está hecho de blancos muros muy cerca del mar,
y hay un camino por el que se deslizan mis dedos,
rozando todos los árboles del atardecer.
Mi corazón es un demonio exaltado,
encadenado entre rojizas nubes,
herido de lágrimas, con los párpados
llenos de amor y los bolsillos
cargados de sueños.
A los pies oscuros de un árbol
perdí los botones de mi sonrisa,
mi yo de licor y sombra
abrazando tu noche, pálida y tierna.
Digo que no sé escribir poemas de amor;
vuelvo a mirar mis manos,
todas mis perspectivas llenas de fuego,
mis caminos son de cenizas humeantes, ruedo por ellos con lo que queda de mis ilusiones.
Pero aparte de esas quimeras en el mar,
en todas las columnas de la noche está tu nombre.
¿Eras tú la mariposa que extrañamente revoloteaba ayer en mi habitación?
Tu cariño está hecho de blancos muros muy cerca del mar,
y hay un camino por el que se deslizan mis dedos,
rozando todos los árboles del atardecer.
Mi corazón es un demonio exaltado,
encadenado entre rojizas nubes,
herido de lágrimas, con los párpados
llenos de amor y los bolsillos
cargados de sueños.
A los pies oscuros de un árbol
perdí los botones de mi sonrisa,
mi yo de licor y sombra
abrazando tu noche, pálida y tierna.
Digo que no sé escribir poemas de amor;
vuelvo a mirar mis manos,
todas mis perspectivas llenas de fuego,
mis caminos son de cenizas humeantes, ruedo por ellos con lo que queda de mis ilusiones.
Pero aparte de esas quimeras en el mar,
en todas las columnas de la noche está tu nombre.