versus
Poeta recién llegado
Te traigo, no en uno,
si no en mis dos hombros,
en mis pupilas,
en el espacio y el tiempo
ya caducado.
Te llevo hasta en el pañuelo
que quedó olvidado
en aquella mesilla de noche
donde los años
lo pintaron de amarillo.
Y sé que eres, a veces,
como una guirnalda dolorosa
grabada en mi pecho,
el tatuaje a fuego
que no podré borrar
ni aún en los adioses.
He aprendido
que nada perdura,
y se olvidan
los tonos de las voces.
Ahora, y siempre,
eso sí, con todo ello,
después de un montón
de repetidos intentos,
sé que no podré olvidarte
amado recuerdo.
si no en mis dos hombros,
en mis pupilas,
en el espacio y el tiempo
ya caducado.
Te llevo hasta en el pañuelo
que quedó olvidado
en aquella mesilla de noche
donde los años
lo pintaron de amarillo.
Y sé que eres, a veces,
como una guirnalda dolorosa
grabada en mi pecho,
el tatuaje a fuego
que no podré borrar
ni aún en los adioses.
He aprendido
que nada perdura,
y se olvidan
los tonos de las voces.
Ahora, y siempre,
eso sí, con todo ello,
después de un montón
de repetidos intentos,
sé que no podré olvidarte
amado recuerdo.