Las estrellas del cielo no son como imaginas,
y ni tienen la poesía de tus sueños, así ocurre conmigo:
yo las quiero sólo porque tu amor las embellece
y velan nuestra vida, noche a noche.
Mirándote en silencio descubro que tus ojos suelen tener
a veces un destello de inusitada soledad que se abate
como un náufrago, quién sabe, en que mundo extraño
de recuerdos, que vagan por la vida como buscando algo.
No sé ya con qué símbolo estrenarte ni en que gozo
cederte mi destino. Alma mía que es tuya sin metáforas
y arde más alto cada vez que es tuya. Tu nombre solamente.
Nombre tuyo que es aroma, color y esencia misma del minuto
y del tiempo estelar que está en mis venas.
Solo te pido que en este mundo de angustia y soledad
vuelvas a ser mi voz y mi acento, como aquella vez
que entre sombras revelaste mi persona solitaria.
y ni tienen la poesía de tus sueños, así ocurre conmigo:
yo las quiero sólo porque tu amor las embellece
y velan nuestra vida, noche a noche.
Mirándote en silencio descubro que tus ojos suelen tener
a veces un destello de inusitada soledad que se abate
como un náufrago, quién sabe, en que mundo extraño
de recuerdos, que vagan por la vida como buscando algo.
No sé ya con qué símbolo estrenarte ni en que gozo
cederte mi destino. Alma mía que es tuya sin metáforas
y arde más alto cada vez que es tuya. Tu nombre solamente.
Nombre tuyo que es aroma, color y esencia misma del minuto
y del tiempo estelar que está en mis venas.
Solo te pido que en este mundo de angustia y soledad
vuelvas a ser mi voz y mi acento, como aquella vez
que entre sombras revelaste mi persona solitaria.