viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
A veces fluyo en tus horas
como un río de palabras.
Otras, desemboco en tu cuerpo,
disfrazado de afluente generoso.
Tras el silencio, tu música,
melocotón maduro que otorga
a todos los sentidos un sentido.
Nutrir cada paso de la vida,
cada gramo de aire
en nuestro vuelo.
Me vuelvo cuerdo en un sueño,
con la felicidad ingenua
de una inocencia labrada.
Nacida de la copiosidad abrumante
que vomita la curiosidad compulsiva.
¿Y si lo casual no fuera aleatorio,
si se escondiera detrás
de nuestras limitaciones
de conocimientos y causas?
Entonces, puede que naciera
para verterme en ti.
Derramando el polvo de mis huesos
en tu hermoso reloj de arena.
Pero no me hagas mucho caso,
te hablo empapado del miedo
que da estar perdido.
Desde un recodo del camino extraño
que muta espontáneamente,
cada vez que avanzamos un pie.
como un río de palabras.
Otras, desemboco en tu cuerpo,
disfrazado de afluente generoso.
Tras el silencio, tu música,
melocotón maduro que otorga
a todos los sentidos un sentido.
Nutrir cada paso de la vida,
cada gramo de aire
en nuestro vuelo.
Me vuelvo cuerdo en un sueño,
con la felicidad ingenua
de una inocencia labrada.
Nacida de la copiosidad abrumante
que vomita la curiosidad compulsiva.
¿Y si lo casual no fuera aleatorio,
si se escondiera detrás
de nuestras limitaciones
de conocimientos y causas?
Entonces, puede que naciera
para verterme en ti.
Derramando el polvo de mis huesos
en tu hermoso reloj de arena.
Pero no me hagas mucho caso,
te hablo empapado del miedo
que da estar perdido.
Desde un recodo del camino extraño
que muta espontáneamente,
cada vez que avanzamos un pie.