Rafael Chavez
Poeta adicto al portal
Caen las hojas y no es otoño
y con tu silencio eterno,
deja la mañana dormida su inocencia.
Es solo la idea de una hoja
mecida al viento
con la partida de la tarde.
Hacemos cabriolas con nuestras vidas,
pero,
montamos corceles cabrios
en olas de ideas y costumbres,
de corazones sueltos sin ataduras.
Me pides que te ame cada noche.
Pregunto a la inocencia del infinito,
donde conjugamos las ideas,
apostamos a las querencias,
dejando el pudor a un lado,
¿Y no lo hago con mi presencia
desde la eternidad de nuestra entrega?
Las copas están marcadas con tus labios
que han saboreado mi vino de entrega,
y mi sabia de amor.
Para seguir escuchando las hojas caer,
como cae la tarde en nuestros corazones,
al amarnos como corceles cabrios.
y con tu silencio eterno,
deja la mañana dormida su inocencia.
Es solo la idea de una hoja
mecida al viento
con la partida de la tarde.
Hacemos cabriolas con nuestras vidas,
pero,
montamos corceles cabrios
en olas de ideas y costumbres,
de corazones sueltos sin ataduras.
Me pides que te ame cada noche.
Pregunto a la inocencia del infinito,
donde conjugamos las ideas,
apostamos a las querencias,
dejando el pudor a un lado,
¿Y no lo hago con mi presencia
desde la eternidad de nuestra entrega?
Las copas están marcadas con tus labios
que han saboreado mi vino de entrega,
y mi sabia de amor.
Para seguir escuchando las hojas caer,
como cae la tarde en nuestros corazones,
al amarnos como corceles cabrios.