Por aquellas noches de verano,
por las piscinas repletas de estimulantes bajo las constelaciones de plata,
y aquellos grillos que hablaban de amor…
y por esos reencuentros por los relojes blandos,
y esas lágrimas de luz,
y el tacto de esas nubes llenas de excusas…
y porque es muy de reír el hotel…
y porque eres la alegría de mi huerta…
y la fruta por donde fluye la paz,
y el brío de los lomos literarios...
y porque eres como el jardín vistoso de las uñas rosas.