wilson yupanqui
Poeta asiduo al portal
LA PARTIDA
Tus ojos fijos en mis ojos,
dejando caer una lágrima tuya, otra mía,
perdiendo incluso la noción del tiempo
no imaginamos siquiera, cuanto el corazón sufriría.
Aquel instante fuimos más que humanos,
con la costumbre de enfrentar juntos la vida;
tu mano deslizándose sobre mi mano,
en un vano intento por evitar la partida.
Sin palabras y el dolor como testigo
besé tu frente como última bendición,
y ahogando un te quiero , entre breves suspiros
me alejé sollozando detrás de una ilusión.
De repente gimió el espíritu su grito contenido,
a la luz de la luna, aquella noche sin fin;
y te quedaste temblando como gacela herida,
y me marché llorando, al despedirme de ti.
Tus ojos fijos en mis ojos,
dejando caer una lágrima tuya, otra mía,
perdiendo incluso la noción del tiempo
no imaginamos siquiera, cuanto el corazón sufriría.
Aquel instante fuimos más que humanos,
con la costumbre de enfrentar juntos la vida;
tu mano deslizándose sobre mi mano,
en un vano intento por evitar la partida.
Sin palabras y el dolor como testigo
besé tu frente como última bendición,
y ahogando un te quiero , entre breves suspiros
me alejé sollozando detrás de una ilusión.
De repente gimió el espíritu su grito contenido,
a la luz de la luna, aquella noche sin fin;
y te quedaste temblando como gacela herida,
y me marché llorando, al despedirme de ti.
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