Alida Yépez
Poeta asiduo al portal
Hoy siento llegar a mis ojos
agua cristalina que cura el alma
sueños que se formaron en silencio,
que has destrozado sin remedio.
El imposible que nunca esperé
la divina llegada a mi vientre
la vida que tendría mi nombre
la caricia de mi alma perdida.
Siento confesar que te amé
por el momento que viviste;
no me enteré que te aferrabas a la vida,
sólo cuando me anunciaron tu muerte.
Inesperadamente suplicaste quedarte
mas no debías, mas no podías.
Dejarte ir ha sido mi pecado
mi tortura, mi desprecio.
Lamento no haber escuchado tu llanto
al nacer, pedir mi calor, sentir mi amor.
Y sufro por lo que pudiste ser,
verte crecer, jugar con mi destino.
¿Cómo escribir tu nombre sino estás?
mi locura, mis sueños y mi consuelo.
No encuentro la razón de lo sucedido,
ahora sólo sé que te encuentras bien
lejos de mí, de éste mundo sin sentido.
Sé que lo que pasa es lo mejor
y qué duro es aceptar éste designio.
Eras fruto de un amor, de mis desvaríos.
Ahora sólo un recuerdo que sutura mi alma
a la tristeza muda, a la noche y un desvelo vacío.
Alida Yépez
agua cristalina que cura el alma
sueños que se formaron en silencio,
que has destrozado sin remedio.
El imposible que nunca esperé
la divina llegada a mi vientre
la vida que tendría mi nombre
la caricia de mi alma perdida.
Siento confesar que te amé
por el momento que viviste;
no me enteré que te aferrabas a la vida,
sólo cuando me anunciaron tu muerte.
Inesperadamente suplicaste quedarte
mas no debías, mas no podías.
Dejarte ir ha sido mi pecado
mi tortura, mi desprecio.
Lamento no haber escuchado tu llanto
al nacer, pedir mi calor, sentir mi amor.
Y sufro por lo que pudiste ser,
verte crecer, jugar con mi destino.
¿Cómo escribir tu nombre sino estás?
mi locura, mis sueños y mi consuelo.
No encuentro la razón de lo sucedido,
ahora sólo sé que te encuentras bien
lejos de mí, de éste mundo sin sentido.
Sé que lo que pasa es lo mejor
y qué duro es aceptar éste designio.
Eras fruto de un amor, de mis desvaríos.
Ahora sólo un recuerdo que sutura mi alma
a la tristeza muda, a la noche y un desvelo vacío.
Alida Yépez
::::