El Ángel del Dulce Olvido
Poeta recién llegado
Habla de la noche en que el Profeta mirando a la Dama de la Luna, recordó las iniquidades que a ella le aquejan, y aquellos besos tan tiernos que ella le obsequió la noche que lo visitó.
Te esperaba aquí sentado en mi balcón
corazón,
esperaba que saliese luz alguna
de la Luna,
pero el fresco de la brisa trajo el frío
todo mío,
y me dijo que el desdén de mi delirio
se ha saciado con un beso de su boca,
hoy presumo que su Amor en mi se enfoca
¡El corazón de la Luna es todo mío!
Yo buscaba entre sus tiernos ojos bellos
sus destellos,
y encontré que entre sus labios que han amado
me han llenado,
desbordando ya mi cáliz de delicias,
y caricias,
y han borrado mis lamentos y mis lisias
reemplazándolas con dicha y con fortuna,
hoy presumo que con un beso de Luna
¡Sus destellos me han llenado de caricias!
Hubo algo que me hacía adolorido:
el olvido,
y me ataba a su merced con su cadena:
la condena,
pero tú, mi dulce Amor, musa secreta
de un poeta,
me envolviste en tus encantos de coqueta
me dejaste con las ganas de besarte,
hoy presumo que no dejo de pensarte
¡El olvido es la condena de un poeta!
Fríos recuerdos de tus besos y de antaño,
como extraño
que tus labios y los míos se hagan presos,
ya los besos
y caricias se fugaron una a una
de la luna,
y abrazándome me hicieron una cuna
pues la dama de la Luna era mi Amada,
hoy presumo recordando tu mirada:
¡Cómo extraño ya los besos de la Luna!
El Ángel del Dulce Olvido.
13-Junio-2007
Te esperaba aquí sentado en mi balcón
corazón,
esperaba que saliese luz alguna
de la Luna,
pero el fresco de la brisa trajo el frío
todo mío,
y me dijo que el desdén de mi delirio
se ha saciado con un beso de su boca,
hoy presumo que su Amor en mi se enfoca
¡El corazón de la Luna es todo mío!
Yo buscaba entre sus tiernos ojos bellos
sus destellos,
y encontré que entre sus labios que han amado
me han llenado,
desbordando ya mi cáliz de delicias,
y caricias,
y han borrado mis lamentos y mis lisias
reemplazándolas con dicha y con fortuna,
hoy presumo que con un beso de Luna
¡Sus destellos me han llenado de caricias!
Hubo algo que me hacía adolorido:
el olvido,
y me ataba a su merced con su cadena:
la condena,
pero tú, mi dulce Amor, musa secreta
de un poeta,
me envolviste en tus encantos de coqueta
me dejaste con las ganas de besarte,
hoy presumo que no dejo de pensarte
¡El olvido es la condena de un poeta!
Fríos recuerdos de tus besos y de antaño,
como extraño
que tus labios y los míos se hagan presos,
ya los besos
y caricias se fugaron una a una
de la luna,
y abrazándome me hicieron una cuna
pues la dama de la Luna era mi Amada,
hoy presumo recordando tu mirada:
¡Cómo extraño ya los besos de la Luna!
El Ángel del Dulce Olvido.
13-Junio-2007