Con el corazón en vilo,
suspendido de una cuerda,
cuelgo desgastado el cuerpo
como vulgar herramienta,
mantenido en la ilusión
que me ofrece tu promesa,
de darme por mi sudor,
el precio de unas monedas,
aguanto todos los días,
ofreciéndote en mis manos,
del encendido carbón
al manantial de agua fresca,
y cuando llega la noche,
camino de mi miseria,
llenan mi mente recuerdos,
retazos de las vivencias
vividas de Sol a Sol
encadenado a tu hacienda,
y son estas, tan amargas,
que el corazón me envenena,
por ser tú el cazador
y yo la pequeña presa,
por ser yo trabajador
y tú el dueño de la empresa,
tengo desgastado el cuerpo,
como vulgar herramienta.
suspendido de una cuerda,
cuelgo desgastado el cuerpo
como vulgar herramienta,
mantenido en la ilusión
que me ofrece tu promesa,
de darme por mi sudor,
el precio de unas monedas,
aguanto todos los días,
ofreciéndote en mis manos,
del encendido carbón
al manantial de agua fresca,
y cuando llega la noche,
camino de mi miseria,
llenan mi mente recuerdos,
retazos de las vivencias
vividas de Sol a Sol
encadenado a tu hacienda,
y son estas, tan amargas,
que el corazón me envenena,
por ser tú el cazador
y yo la pequeña presa,
por ser yo trabajador
y tú el dueño de la empresa,
tengo desgastado el cuerpo,
como vulgar herramienta.