Bolivar F. Martinez
Poeta adicto al portal
Como las aves
Para que no escaparan las promesas,
como las aves que su nido olvidan,
o revolotearan sobre mi cabeza
igual a esas que veo rodeando
los viejos campanarios de la iglesia;
abrí mi corazón para guardarlas, y hacer con ellas,
de amor las cuentas de un azul rosario
con el que yo rezaba las veces que llegabas,
y más aun las veces que partías.
Porque todas cumplidas, fueron los eslabones
de una cadena que siempre nos unía,
que por capricho a veces desoldamos, y que a golpes
la vida misma se encargó de unirlas,
usando como yunque nuestras mismas espaldas,
en nuestro peregrinar en esta Tierra.
No he de olvidarte, mas la razón su fuerza impone,
y los deseos se hacen palomas que vuelan a confines
más lejanos aún, que los que yo quisiera.
Y no puedo seguirte, por que mis alas rotas
tan solo ya me sirven para abrazarme un poco,
y un poco defenderme de tantas inclemencias.
Pues me he vuelto egoista, y me quiero a mi mismo
por encima de todas las antiguas promesas.
Para que no escaparan las promesas,
como las aves que su nido olvidan,
o revolotearan sobre mi cabeza
igual a esas que veo rodeando
los viejos campanarios de la iglesia;
abrí mi corazón para guardarlas, y hacer con ellas,
de amor las cuentas de un azul rosario
con el que yo rezaba las veces que llegabas,
y más aun las veces que partías.
Porque todas cumplidas, fueron los eslabones
de una cadena que siempre nos unía,
que por capricho a veces desoldamos, y que a golpes
la vida misma se encargó de unirlas,
usando como yunque nuestras mismas espaldas,
en nuestro peregrinar en esta Tierra.
No he de olvidarte, mas la razón su fuerza impone,
y los deseos se hacen palomas que vuelan a confines
más lejanos aún, que los que yo quisiera.
Y no puedo seguirte, por que mis alas rotas
tan solo ya me sirven para abrazarme un poco,
y un poco defenderme de tantas inclemencias.
Pues me he vuelto egoista, y me quiero a mi mismo
por encima de todas las antiguas promesas.
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