BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Como piedras que llevara en silencio, lejos.
O nubes que asediaran mi boca y mis labios.
Como el recinto humillante donde se agolpan
sobriedad y sequedad, esas cóncavas cavidades.
Como piélagos de tristeza, metidos en el alma
a fuerza de navegar contracorriente.
Como helechos retorcidos por una implacable lluvia.
O como esas naves abandonadas donde se retuerce
la silueta de un perro.
Como una luz que colgara del techo, sin más.
Una bombona desusada, como piedras, en silencio.
©
O nubes que asediaran mi boca y mis labios.
Como el recinto humillante donde se agolpan
sobriedad y sequedad, esas cóncavas cavidades.
Como piélagos de tristeza, metidos en el alma
a fuerza de navegar contracorriente.
Como helechos retorcidos por una implacable lluvia.
O como esas naves abandonadas donde se retuerce
la silueta de un perro.
Como una luz que colgara del techo, sin más.
Una bombona desusada, como piedras, en silencio.
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