Rey de la Patagonia
Poeta adicto al portal
Vi como tus labios se desdibujaron en el tiempo.
Vi como de rojo, paso a rosado y de rosado
A blanco.
Como una azucena en mis manos, después de
ser roja rosa, después de ser un azahar en
mi trono, paso a ser el pasto que adorna
mis jardines, los de siempre,
los que reinan en mi alma, ¿ como?
Te transfórmate, de rosa en pasto.
No se amor mío, yo veo trigales bañados
de sol, yo veo tus ojos en los centros de
los girasoles, que como los azahares del pasado
me giñan el ojo, como si fuera verano, como
si fuera la primavera nuestra ,esa que nos
arrebato el día, como ese prepotente
atardecer entre nosotros.
Que se llevo la vida.
Que se llevo nuestros suspiros, nuestras ganas
Y los besos asoleados, como si fueran del
atardecer. Se llevo todo. Me llevo a mí
Y te dejo a ti.
El rio que secunda nuestros besos, ruge su constante
aliento, que bella letanía, que hermoso aroma de los
pastos mesclados con tu cuerpo, que bellos
los besos mezclados con el viento.
Como si fuera poco te desnudas y te siento. El cielo es azul,
el aire interpreta un melodía de media tarde, ¡ tu ¡ con el
sol desentrañas , las notas, los acordes precisos, el
arpegio perfecto, que simula la vida y vienes a mi encuentro.
Como un mar desbocado, como un mar enrarecido y violento ,
te hundes en mi pecho, como una daga dorada y sacas mis suspiros
a borbotones, como si me hubieses degollado, como si me hubieses
muerto con tu daga, como si me hubieses conquistado con tus besos
como si me hubieses quemado con tus labios.
Como si fuera una nativo solitario en la isla que reinas amor mío. Como
si no supiera nada, como si solo tu presencia me enseñara de todo.
Como si solo fueran tus ojos, el sol de toda mi enseñanza. Y mi
enrarecida tardanza , nuestra añoranza.
No se como decirte todo lo que sabes, no se como empezar
mi defensa
no se como decirte, que he errado y equivocado, solo puedo
decir que de mi corazón me has despojado y que este
cuerpo que te ha soñado palidece, solo de de pesar que
posas sobre él, una mano, una piadosa y amorosa
una mía y una nuestra.
Yo tomo a dos manos mi frente, pensando, imaginado, todas
tus maneras, tus aromas y tus formas.
La ventana me arroja al universo de tus ojos, donde me sostengo
el mar se queda quieto, las gaviotas se tragan su grito y los faroles de
este puerto donde te pienso se quedan quietos y amarillos de
tu tardanza.
Última edición: