Llegará la noche y yo estaré aquí
mirando la montaña,
tejiendo sueños que,
como si fueran ciertos,
se abrazan a mis manos
aunque no sé muy bien por qué.
Es como aferrarse
al rayo que nos parte,
pobres sueños que navegan sin mi,
otra vez,
haciéndose a la mar
sin voluntad.
Estás en casa, nuestra casa,
y cuando creo que me escuchas,
me llega la vida desde adentro,
con cada brote de memoria,
entre las líneas blancas
de un poema sin nombre.
Me gusta que ames,
como esos amores
que se viven sin sufrirlos,
solo se disfrutan,
se sueñan,
se estrenan todos los días
y por qué no?
Es ese olor a primavera
lo que extraño tanto de ti.
Ana Mercedes Villalobos
Archivos adjuntos
Última edición: