BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Y me di cuenta
que no valía la pena
mirarse el peinado
como si no pasara nada,
ni la retórica parda
ni las ciencias ocultas
ni los poetas de ultratumba
ni el hambre de aeropuerto.
Tampoco, cavar mi fosa,
ni esculpir mi esqueleto,
ni trasegar con el vino
de todos los muertos.
Ni olvidarse del todo
ni mirarse el ombligo
ni formular preguntas
ni tirar del hijo del ciego
ni devorar la mitra del rey Melchor.
Ni siquiera, escupir para afuera
ni conservar la lata de sardinas
ni los alfileres que tu madre, como
regalo de boda, me prometió.
©
que no valía la pena
mirarse el peinado
como si no pasara nada,
ni la retórica parda
ni las ciencias ocultas
ni los poetas de ultratumba
ni el hambre de aeropuerto.
Tampoco, cavar mi fosa,
ni esculpir mi esqueleto,
ni trasegar con el vino
de todos los muertos.
Ni olvidarse del todo
ni mirarse el ombligo
ni formular preguntas
ni tirar del hijo del ciego
ni devorar la mitra del rey Melchor.
Ni siquiera, escupir para afuera
ni conservar la lata de sardinas
ni los alfileres que tu madre, como
regalo de boda, me prometió.
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