roberland
Poeta asiduo al portal
La amé, sin saber que la amaba.
Es cierto, la amé,
no como un hombre ama a una mujer.
La amé, pero como se aman los sueños
o los versos, la amé como solo se ama a Dios,
de una manera ideal y pulcra;
la amé , con mucha dulzura;
la amé ,con mucho amor.
La amé, sin saber que la amaba.
La tenía en un pedestal por encima de las nubes;
la tenía por especial de entre el resto de las comunes.
No hay cosa que ella dijera
que yo osara desobedecer o contrariar,
porque el hecho de ofender o traicionar
su confianza, era algo que yo no podía soportar.
La amé, sin saber que la amaba,
pero ahora si que lo sé,
la amaba con todo mi corazón,
con toda mi mente.
Siempre miraba sus lindos ojos azules;
su rubia melena; su carita de porcelana;
sus labios de fresa.
Se llamaba Natalia y sabe Dios cuanto la amé.
Sus palabras resonaban día y noche en mi mente.
Su fragilidad;su ternura;su mirada, cómo olvidarla.
Era mi profe, o como yo decía my teacher,
y la amé , de una manera inocente, pura , inconsciente,
como solo aman los niños.
La amé, sin saber que la amaba.
Yo pensé que era respeto,
ahora sé que era amor,
del bueno, del verdadero,
del que no se puede olvidar,
porque significó un antes y un después.
Siendo apenas un niño amé
y ahora casi hecho un hombre,
fue que lo descubrí, mirando
dentro de mi mente, viajando
hacia el país de recordar.
Qué bonito el amor cuando se es niño y no duele,
qué bonito. Es inevitable crecer, sufrir, amar,odiar
no ser amado, recordar el pasado, pero lo importante
es siempre aprender, sacar algo claro;disfrutar
y tener la vida como regalo y el amor como un don.
Amemos, amemos,y si nos sorprende la muerte
de imprevisto nunca nos arrepentiremos
Es cierto, la amé,
no como un hombre ama a una mujer.
La amé, pero como se aman los sueños
o los versos, la amé como solo se ama a Dios,
de una manera ideal y pulcra;
la amé , con mucha dulzura;
la amé ,con mucho amor.
La amé, sin saber que la amaba.
La tenía en un pedestal por encima de las nubes;
la tenía por especial de entre el resto de las comunes.
No hay cosa que ella dijera
que yo osara desobedecer o contrariar,
porque el hecho de ofender o traicionar
su confianza, era algo que yo no podía soportar.
La amé, sin saber que la amaba,
pero ahora si que lo sé,
la amaba con todo mi corazón,
con toda mi mente.
Siempre miraba sus lindos ojos azules;
su rubia melena; su carita de porcelana;
sus labios de fresa.
Se llamaba Natalia y sabe Dios cuanto la amé.
Sus palabras resonaban día y noche en mi mente.
Su fragilidad;su ternura;su mirada, cómo olvidarla.
Era mi profe, o como yo decía my teacher,
y la amé , de una manera inocente, pura , inconsciente,
como solo aman los niños.
La amé, sin saber que la amaba.
Yo pensé que era respeto,
ahora sé que era amor,
del bueno, del verdadero,
del que no se puede olvidar,
porque significó un antes y un después.
Siendo apenas un niño amé
y ahora casi hecho un hombre,
fue que lo descubrí, mirando
dentro de mi mente, viajando
hacia el país de recordar.
Qué bonito el amor cuando se es niño y no duele,
qué bonito. Es inevitable crecer, sufrir, amar,odiar
no ser amado, recordar el pasado, pero lo importante
es siempre aprender, sacar algo claro;disfrutar
y tener la vida como regalo y el amor como un don.
Amemos, amemos,y si nos sorprende la muerte
de imprevisto nunca nos arrepentiremos