Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
Ay, amor, ¡Cómo te extraño!
¡Cuánto dolor, cuánto vacío enciendes en mi mente!,
y en mi corazón...
En estas noches huecas, vanas, sin alma,
¡Cuánta falta me haces!, ¡Cuánta falta!
Recuerdo nuestros paseos nocturnos,
llenos de conversaciones de seda,
tus ojos prendidos en los míos,
hablándome tantas cosas y yo sólo, amándote.
Amor:
Ya no estás en velas encendidas,
hoy te extingues en humos dolorosos.
Tu alma voló por los aires,
se ha pegado en llanto continuo
en el paraíso de mi agonía.
Amado,
tú te fuiste un día,
sin querer irte,
los infortunio de la vida,
te subieron a un barco y te llevaron,
sin retorno
¡Estabas, tan triste!
Amor, ¿Cuándo vendrás a mí?
cuándo, regalaras nuevamente
los perfumes de la alegría, por aquí.
Ya ven amado,
que el alma muere en sombras de espera,
y cae como rayo ennegrecido
sin luz, sin sentido
y no tiene consuelo.
Amado escucha mi voz
te llama,
te llama:
Ven,
ven
amado,
ven, que ya no puedo,
vivir en este polvo de tu ausencia,
arrastrándome dolorosamente en recuerdos,
Ven, que me muero,
como estatua sin vida me quedo,
si tu alma no me acompaña.
¿Dónde estás amado?
¿No ves que sin ti desespero?
Ay, amor, ¡Cómo te extraño! ¡Cuánto dolor, cuánto vacío enciendes en mi mente!, y en mi corazón...
En estas noches huecas, vanas, sin alma, ¡Cuánta falta me haces!, ¡Cuánta falta! Recuerdo nuestros paseos nocturnos, llenos de conversaciones de seda, tus ojos prendidos en los míos, hablándome tantas cosas y yo sólo, amándote.
Amor:
Ya no estás en velas encendidas, hoy te extingues en humos dolorosos. Tu alma voló por los aires, se ha pegado en llanto continuo en el paraíso de mi agonía.
Amado,
tú te fuiste un día, sin querer irte, los infortunio de la vida, te subieron a un barco y te llevaron, sin retorno ¡Estabas, tan triste!
Amor, ¿Cuándo vendrás a mí? cuándo, regalaras nuevamente los perfumes de la alegría, por aquí.
Ya ven amado, que el alma muere en sombras de espera, y cae como rayo ennegrecido sin luz, sin sentido y no tiene consuelo.
Amado escucha mi voz te llama, te llama: Ven, ven amado, ven, que ya no puedo, vivir en este polvo de tu ausencia, arrastrándome dolorosamente en recuerdos,
Ven, que me muero, como estatua sin vida me quedo, si tu alma no me acompaña. ¿Dónde estás amado? ¿No ves que sin ti desespero?