Margarita Csanady
Poeta asiduo al portal
Quisiera hablarte de hermosas fábulas,
del mundo presagiando jardines...
Ahora apoya tu cabeza en mi seno y
escucha lo que te cuento:
Erase una vez un niño,
que todos los días buscaba desde su ventana
la silueta del tren,
como tú.
Erase una vez un hombre que vagaba por las mañanas
de las estaciones,
buscando que le llevaran de regreso al hogar,
como tú.
Era un hombre en medio de un camino, oliendo flores
que la primavera abandonara,
tenía un corazón gigante y la sospecha
de que los ángeles le acechaban,
como tú.
Era un hombre,
sus ojos como mariposas que soñaba,
como tú.
Soñaba con ciudades donde no existe el miedo,
donde se rozan los abrigos, las bolsas de plástico,
donde va a llover,
pero sin miedo,
sin fantasmas agazapados,
donde la lluvia es un llanto largo,
donde la lluvia es un río,
como tú.
del mundo presagiando jardines...
Ahora apoya tu cabeza en mi seno y
escucha lo que te cuento:
Erase una vez un niño,
que todos los días buscaba desde su ventana
la silueta del tren,
como tú.
Erase una vez un hombre que vagaba por las mañanas
de las estaciones,
buscando que le llevaran de regreso al hogar,
como tú.
Era un hombre en medio de un camino, oliendo flores
que la primavera abandonara,
tenía un corazón gigante y la sospecha
de que los ángeles le acechaban,
como tú.
Era un hombre,
sus ojos como mariposas que soñaba,
como tú.
Soñaba con ciudades donde no existe el miedo,
donde se rozan los abrigos, las bolsas de plástico,
donde va a llover,
pero sin miedo,
sin fantasmas agazapados,
donde la lluvia es un llanto largo,
donde la lluvia es un río,
como tú.