Camy
Camelia Miranda
A veces tenue y ambrosía,
suave y precavida,
taciturna y suficiente,
alquimista y encantadora;
de pasos en las nubes
y de cómplice con la tierra.
La mirada siempre silente,
más atenta y ceremonial,
como guardando distancia,
pero presente.
Sus letras son remanso
y misterio para los ojos
que las devoran sin falta
y atesora como nadie
el cierre de sus historias.
Para su gesta es propicio
la luz que titila
en una sonrisa detenida
y atina tan perfecta
cuando se atreve a elevarse
hasta la coincidencia de su mirada,
porque sabe que la distingue
como un faro admirado.
Y no hay diferencia,
cuando busca
o cuando encuentra;
porque más allá de los versos.
mucho más allá de los sueños
y la distancia,
late un corazón sediento.
Sí,
un alma que se ha descubierto
ante el pulso de su poesía…
-De Estefanía,
PD: De las escasas veces que permito que un rayito ose penetrar, aquí….
suave y precavida,
taciturna y suficiente,
alquimista y encantadora;
de pasos en las nubes
y de cómplice con la tierra.
La mirada siempre silente,
más atenta y ceremonial,
como guardando distancia,
pero presente.
Sus letras son remanso
y misterio para los ojos
que las devoran sin falta
y atesora como nadie
el cierre de sus historias.
Para su gesta es propicio
la luz que titila
en una sonrisa detenida
y atina tan perfecta
cuando se atreve a elevarse
hasta la coincidencia de su mirada,
porque sabe que la distingue
como un faro admirado.
Y no hay diferencia,
cuando busca
o cuando encuentra;
porque más allá de los versos.
mucho más allá de los sueños
y la distancia,
late un corazón sediento.
Sí,
un alma que se ha descubierto
ante el pulso de su poesía…
-De Estefanía,
para los dos-
PD: De las escasas veces que permito que un rayito ose penetrar, aquí….