aquiles mendoza
Poeta recién llegado
Como un Gorrión
Por Aquiles Mendoza
Quién pudiera de tus pétalos ser el dueño
y obtener de tu corazón todo su amor;
decíale así sus sentimientos, sus sueños;
cantándole un gorrión a la hermosa flor.
La rosa, linda flor, no entendía al gorrión;
vivía a su manera gozando de la vida;
el pajarillo día tras día le daba el corazón,
pero aquella flor permanecía siempre altiva.
Pobrecillo, el amor por ella lo estaba matando,
solo vivía por ella, vivía de su aroma;
el perfume de otras flores no le importaba tanto
y ahora de aquella flor se estaba enamorando.
Sufría por ella, la veía tan lejana,
y a pesar de que sus pétalos acariciaba,
sentíase distante como tarde a la mañana
aún sintiendo sus besos y su mirada.
Yo seré quizás como ese gorrión enamorado;
tengo de ti tus caricias, tus besos, tus miradas;
pero siento que tu corazón no me has entregado,
quizás piensas en mi de forma equivocada.
Sé que no soy todo lo perfecto que quisieras,
que tienes admiradores como la noche luceros;
y que el cómo o el cuánto a ti te quiera,
por la forma que lo evalúes me desespero.
Pregúntale a tu corazón que hacer conmigo,
y al decidir puedes decírmelo sin miedo;
puedo ir junto a ti por el mismo camino
o por otro distinto se ese es mi destino.
Por Aquiles Mendoza
Quién pudiera de tus pétalos ser el dueño
y obtener de tu corazón todo su amor;
decíale así sus sentimientos, sus sueños;
cantándole un gorrión a la hermosa flor.
La rosa, linda flor, no entendía al gorrión;
vivía a su manera gozando de la vida;
el pajarillo día tras día le daba el corazón,
pero aquella flor permanecía siempre altiva.
Pobrecillo, el amor por ella lo estaba matando,
solo vivía por ella, vivía de su aroma;
el perfume de otras flores no le importaba tanto
y ahora de aquella flor se estaba enamorando.
Sufría por ella, la veía tan lejana,
y a pesar de que sus pétalos acariciaba,
sentíase distante como tarde a la mañana
aún sintiendo sus besos y su mirada.
Yo seré quizás como ese gorrión enamorado;
tengo de ti tus caricias, tus besos, tus miradas;
pero siento que tu corazón no me has entregado,
quizás piensas en mi de forma equivocada.
Sé que no soy todo lo perfecto que quisieras,
que tienes admiradores como la noche luceros;
y que el cómo o el cuánto a ti te quiera,
por la forma que lo evalúes me desespero.
Pregúntale a tu corazón que hacer conmigo,
y al decidir puedes decírmelo sin miedo;
puedo ir junto a ti por el mismo camino
o por otro distinto se ese es mi destino.