hadita
Poeta veterano en el portal
*** COMO UNA ROSA
***
...Una rosa sin espinas,
Como una rosa sin espinas
recortada para adornar el jarrón
sólo le dejaron las hojas
que fueron sólo pocas
pero así
toda una rosa
aunque indefensa,
se mostraba soberbia,
bellísima, su aroma
perfumaba el salón,
había muchas flores
pero era la única rosa
y la pusieron allí
Los invitados, la miraban
y facinados, decían
¿ Porqué no hay otras rosas aquí?
¡ Sólo una rosa en un salón muy grande!
Y yo les respondí
quizá ella hizo algo muy grave,
que cortaron las uñas,
le dejaron pocas hojas,
y la castigaron así,
para que ella no pueda salir.
El salón se fue llenando
los invitados completos,
no había más asientos...
me acerque al piano,
Mis dedos se deslizaron suaves,
sobre el teclado y les dejè oìr,
Aída
marcha triunfal de Giuseppe Verdi
me sentí volar
la rosa del jarrón
a dado unos pasos,
estremeció sus pétalos,
y en medio del salón empezó a bailar.
Vio que no eran necesarias las espinas
y la música
la hizo resucitar,
estaba triste y avergonzada
sin defensa alguna
se habìa sentido sòla
pero ya no más
El salón estaba lleno...
cuando con potente voz empezó a cantar,
los invitados sorprendidos
escucharon la delicada voz
elevarse por los aires,
mnientras decian unos a otros
¡ Un mensaje angelical !
Cuando corría por su sangre
la pieza musical,
La insignificante rosa
no quería adornar el salón
sólo quería sentirse viva, cantar, reír
por eso sólo por eso empezó a llorar.
HADITA
Como una rosa sin espinas
recortada para adornar el jarrón
sólo le dejaron las hojas
que fueron sólo pocas
pero así
toda una rosa
aunque indefensa,
se mostraba soberbia,
bellísima, su aroma
perfumaba el salón,
había muchas flores
pero era la única rosa
y la pusieron allí
Los invitados, la miraban
y facinados, decían
¿ Porqué no hay otras rosas aquí?
¡ Sólo una rosa en un salón muy grande!
Y yo les respondí
quizá ella hizo algo muy grave,
que cortaron las uñas,
le dejaron pocas hojas,
y la castigaron así,
para que ella no pueda salir.
El salón se fue llenando
los invitados completos,
no había más asientos...
me acerque al piano,
Mis dedos se deslizaron suaves,
sobre el teclado y les dejè oìr,
Aída
marcha triunfal de Giuseppe Verdi
me sentí volar
la rosa del jarrón
a dado unos pasos,
estremeció sus pétalos,
y en medio del salón empezó a bailar.
Vio que no eran necesarias las espinas
y la música
la hizo resucitar,
estaba triste y avergonzada
sin defensa alguna
se habìa sentido sòla
pero ya no más
El salón estaba lleno...
cuando con potente voz empezó a cantar,
los invitados sorprendidos
escucharon la delicada voz
elevarse por los aires,
mnientras decian unos a otros
¡ Un mensaje angelical !
Cuando corría por su sangre
la pieza musical,
La insignificante rosa
no quería adornar el salón
sólo quería sentirse viva, cantar, reír
por eso sólo por eso empezó a llorar.
HADITA