lamuralla
Poeta fiel al portal
[center:0ee2b52c18]Sé, que ningún derecho se me otorga
para pedirte que, ni aún con el silencio,
borres de mi boca y mi piel los besos
que por otro me dejo dar.
Es, una auténtica pesadilla,
como si fuera un bemol
cuando su medio tono va bajando;
mi cuerpo se va enfriando
y ni el sol, es capaz de templar.
Mi vida con él, no tiene motivos,
mi calor se torna en hielo,
resurgiendo de mis entrañas
hasta las yemas de mis dedos.
De nada me hablan sus besos
y aún menos sus palabras
susurrantes en mi oído.
Y cada vez me siento más sola,
y la añoranza de tus caricias
vuela buscando tu sombra
y el poder de tu memoria;
para que arranques de mí las garras
por mi cuerpo trepadoras.
Pienso en ti, pura alma de bolero,
que hasta en la distancia tus notas siento,
renaciendo en mis sentidos,
tal como si fuera un renuevo,
modificando cada sonido
al compás del corazón.
Sí, pienso en ti,
pero me limito a cerrar los ojos,
a dejar mi cuerpo a su antojo;
consintiendo que en mi alma,
se vaya clavando una daga;
que blandeante humilla mi cuerpo,
hundiéndolo hasta el infierno.
Y no sé, hasta cuando mi inconsciente
tendrá la fuerza suficiente
para de una vez dar a mi conciencia;
valor para cerrar esta puerta...
Hoy, nada puedo hacer, sólo amarte.
En el silencio, hasta enloquecer Amarte.[/center:0ee2b52c18]
para pedirte que, ni aún con el silencio,
borres de mi boca y mi piel los besos
que por otro me dejo dar.
Es, una auténtica pesadilla,
como si fuera un bemol
cuando su medio tono va bajando;
mi cuerpo se va enfriando
y ni el sol, es capaz de templar.
Mi vida con él, no tiene motivos,
mi calor se torna en hielo,
resurgiendo de mis entrañas
hasta las yemas de mis dedos.
De nada me hablan sus besos
y aún menos sus palabras
susurrantes en mi oído.
Y cada vez me siento más sola,
y la añoranza de tus caricias
vuela buscando tu sombra
y el poder de tu memoria;
para que arranques de mí las garras
por mi cuerpo trepadoras.
Pienso en ti, pura alma de bolero,
que hasta en la distancia tus notas siento,
renaciendo en mis sentidos,
tal como si fuera un renuevo,
modificando cada sonido
al compás del corazón.
Sí, pienso en ti,
pero me limito a cerrar los ojos,
a dejar mi cuerpo a su antojo;
consintiendo que en mi alma,
se vaya clavando una daga;
que blandeante humilla mi cuerpo,
hundiéndolo hasta el infierno.
Y no sé, hasta cuando mi inconsciente
tendrá la fuerza suficiente
para de una vez dar a mi conciencia;
valor para cerrar esta puerta...
Hoy, nada puedo hacer, sólo amarte.
En el silencio, hasta enloquecer Amarte.[/center:0ee2b52c18]