Ayax
Poeta que considera el portal su segunda casa
Agónica la tarde se deslíe
frente al ámbar sutil de la cortina:
retozo de muy lúdica felina
semeja tu mirada que sonríe.
Te agrada que mi amor se demasíe
en tu lecho de sábana ambarina,
donde, ambos, del deseo que alucina
dejamos que la piel se nos vacíe.
A un viaje que la mente nos arroba
la pasión en sus lomos de corcel,
entre velos perlinos de dosel,
y dejando el pudor en trasalcoba
nos lleva a los excesos de la piel,
en sigilo de cómplices de alcoba.
frente al ámbar sutil de la cortina:
retozo de muy lúdica felina
semeja tu mirada que sonríe.
Te agrada que mi amor se demasíe
en tu lecho de sábana ambarina,
donde, ambos, del deseo que alucina
dejamos que la piel se nos vacíe.
A un viaje que la mente nos arroba
la pasión en sus lomos de corcel,
entre velos perlinos de dosel,
y dejando el pudor en trasalcoba
nos lleva a los excesos de la piel,
en sigilo de cómplices de alcoba.
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