Asklepios
Incinerando envidias
Con destreza, el diablo
logró retener y coagular
la felicidad infinita
en tus lagrimales contenida
y a punto de estallar.
Pero fue tal la intensidad de
tus querencias y tan necesaria
su expresión
que el demonio, incapaz de impedir
tan maravilloso espectáculo,
se retiró avergonzado
para seguir cuidando
de sus tristezas.
logró retener y coagular
la felicidad infinita
en tus lagrimales contenida
y a punto de estallar.
Pero fue tal la intensidad de
tus querencias y tan necesaria
su expresión
que el demonio, incapaz de impedir
tan maravilloso espectáculo,
se retiró avergonzado
para seguir cuidando
de sus tristezas.