Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Recordándote;
devolver algo que me diste
en algún lugar prohibido
sin dirección postal para enviarlo.
Sí supiera, como creo saber,
abriría el sobre de esa carta, metería en él
un dibujo de curvas, sumergidas
al final de una espalda y el sonido
del galope de la caballería
sobre piso de alquitrán caliente y húmedo.
Tendríamos que mojar el dedo en el papel
para pasar de página;
ya no seríamos dos en esa oscura noche;
hablaríamos, con la intención de recordar
las esquinas de un cuarto
cargado de aguaceros verdes.
Llovería con la rapidez del rayo,
sin tiempo para contar bajo las sábanas
la primera o última de las gotas
de un río en algún lugar,
dentro de un sobre,
con dibujo de curvas,
al galope.