Childe Harold
Poeta recién llegado
Con el estómago vacío...
A diario veo Niños morir.
Es más desde que tengo uso de razón
los he visto claudicar.
Guerra, Hambre,
Locura, Catástrofes...
Todo lo imaginable
ha podido pasar
y pasa...
El Dolor, la Tragedia;
el llanto conmovedor
de un Padre.
Los pedidos de justicia no escuchados,
ignorados, olvidados...
Ver una bomba casera palestina
o una que venga de un blindado judío;
tienen el mismo efecto en mis ojos
si matan a un Niño.
Bombardero americano
disparando el fuego discreto,
buscando terroristas improvisados,
-¿inventados?-
dejando huecos de tumbas allá y aquí;
para mí su altruísta búsqueda de libertad,
-¿petróleo?-
arrimando la anestésica democracia da igual
si se muere algún niño irakí,
-afgano-...
¿Por qué han de pagar los inocentes?
¿Por qué los Señores de la Guerra,
del Dinero, no tienen una onza de piedad?
¿Por qué creo que de todas las cosas
sin explicación que pasan en este mundo,
ver morir a un niño de hambre
es el cenit de lo absurdo?
Cuando veo en nuestra tierra occidental
males tales como la bulimia, la anorexia,
la obesidad;
mis ideas se congelan, se aterran,
cuando entiendo que son una enfermedad.
Pero cuando veo a esos ángeles sufriendo
con esas caritas de ausencia existencial,
con las barrigas desiertas, crugiendo,
llorando.¡No lo soporto más!
Es que también es una efermedad,
ver que el corazón del hombre
hasta allí no puede llegar.
Y pensar,
que hace más de dos décadas
que se empezó a hablar
de los Niños Africanos.
¡Qué extraño!
Los derechos humanos
todavía por allí no han llegado,
y siguen pasando los años...
¡Cuántos poetas malogrados!
¿Cuántos poemas se han quedado
con el estómago vacío?
¿Cuántos sueños destrozados
por la voracidad del vil Señorío?
Ahora te digo a ti, hermano mío,
que no le creas a los que dicen:
"No podemos hacer nada".
Piensa,-¡no dejes para mañana
lo que puedes hacer hoy!-
Si cada uno de nosotros
dedicase una poesía,
¡tan sólo una!,
por cada Niño que muere;
tendríamos un poemario inmenso,
de gran valía,
que nos hicera recordar
que mientras reímos,
bailamos, bebemos, amamos;
hay una pequeña alma fría
que ya no será Poeta,
que ya no vivirá más...
A diario veo Niños morir.
Es más desde que tengo uso de razón
los he visto claudicar.
Guerra, Hambre,
Locura, Catástrofes...
Todo lo imaginable
ha podido pasar
y pasa...
El Dolor, la Tragedia;
el llanto conmovedor
de un Padre.
Los pedidos de justicia no escuchados,
ignorados, olvidados...
Ver una bomba casera palestina
o una que venga de un blindado judío;
tienen el mismo efecto en mis ojos
si matan a un Niño.
Bombardero americano
disparando el fuego discreto,
buscando terroristas improvisados,
-¿inventados?-
dejando huecos de tumbas allá y aquí;
para mí su altruísta búsqueda de libertad,
-¿petróleo?-
arrimando la anestésica democracia da igual
si se muere algún niño irakí,
-afgano-...
¿Por qué han de pagar los inocentes?
¿Por qué los Señores de la Guerra,
del Dinero, no tienen una onza de piedad?
¿Por qué creo que de todas las cosas
sin explicación que pasan en este mundo,
ver morir a un niño de hambre
es el cenit de lo absurdo?
Cuando veo en nuestra tierra occidental
males tales como la bulimia, la anorexia,
la obesidad;
mis ideas se congelan, se aterran,
cuando entiendo que son una enfermedad.
Pero cuando veo a esos ángeles sufriendo
con esas caritas de ausencia existencial,
con las barrigas desiertas, crugiendo,
llorando.¡No lo soporto más!
Es que también es una efermedad,
ver que el corazón del hombre
hasta allí no puede llegar.
Y pensar,
que hace más de dos décadas
que se empezó a hablar
de los Niños Africanos.
¡Qué extraño!
Los derechos humanos
todavía por allí no han llegado,
y siguen pasando los años...
¡Cuántos poetas malogrados!
¿Cuántos poemas se han quedado
con el estómago vacío?
¿Cuántos sueños destrozados
por la voracidad del vil Señorío?
Ahora te digo a ti, hermano mío,
que no le creas a los que dicen:
"No podemos hacer nada".
Piensa,-¡no dejes para mañana
lo que puedes hacer hoy!-
Si cada uno de nosotros
dedicase una poesía,
¡tan sólo una!,
por cada Niño que muere;
tendríamos un poemario inmenso,
de gran valía,
que nos hicera recordar
que mientras reímos,
bailamos, bebemos, amamos;
hay una pequeña alma fría
que ya no será Poeta,
que ya no vivirá más...