BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Existe ese pequeño tumulto de cosas
que se abalanza y no deja huella en el iris:
tomates partidos, rodajas de naranja,
ocupantes transitorios de una bruma perfecta.
Luego, están los hechos premonitorios,
labios sin fecha, y cuadros que bajan de sus dominios
por laderas imprecisas.
Están sin duda, los premios y deseos,
la luna y los ojos, los límites y las pupilas
abatidas. Síntomas de algo que procede
de una nube de insectos.
Y un ínfimo entretenimiento de esposas y grilletes,
que atrapan en su empeño, longitudes de carne.
©
que se abalanza y no deja huella en el iris:
tomates partidos, rodajas de naranja,
ocupantes transitorios de una bruma perfecta.
Luego, están los hechos premonitorios,
labios sin fecha, y cuadros que bajan de sus dominios
por laderas imprecisas.
Están sin duda, los premios y deseos,
la luna y los ojos, los límites y las pupilas
abatidas. Síntomas de algo que procede
de una nube de insectos.
Y un ínfimo entretenimiento de esposas y grilletes,
que atrapan en su empeño, longitudes de carne.
©