Alas de marioneta
Poeta asiduo al portal
Por astuto, desperté, sagaz como la vida misma
en ese indefinido momento en que tu noche se convertía en mi día.
Con la rapidez de mis pestañas, me levanté, presto como un rayo que anuncia la lluvia fría
de las olas bajo mis pies de una ducha ausente de tu compañía.
En la inferioridad de mis recuerdos, te busqué, tras la ínfima ventana sin cortinas
que separaba mis sueños reales de la realidad que tanto quería
y sin quererlo, empecé a hablar, a cantar, a recitar. Y cada vez más te veía
con las llaves en la mano, entrando en casa. ¿Acaso mis ojos me mentían?.
Mis manos me temblaban, las pulsaciones se paraban, de mis piernas me caía
y de tan locuaz que siempre me supe, esta vez solo supe llorar gritando que te quería.
en ese indefinido momento en que tu noche se convertía en mi día.
Con la rapidez de mis pestañas, me levanté, presto como un rayo que anuncia la lluvia fría
de las olas bajo mis pies de una ducha ausente de tu compañía.
En la inferioridad de mis recuerdos, te busqué, tras la ínfima ventana sin cortinas
que separaba mis sueños reales de la realidad que tanto quería
y sin quererlo, empecé a hablar, a cantar, a recitar. Y cada vez más te veía
con las llaves en la mano, entrando en casa. ¿Acaso mis ojos me mentían?.
Mis manos me temblaban, las pulsaciones se paraban, de mis piernas me caía
y de tan locuaz que siempre me supe, esta vez solo supe llorar gritando que te quería.
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