Gastón Viesti
Poeta recién llegado
Con tu nombre (Poema)
Con tu nombre, empezar un poema
Pero ¿Cómo voy a escribirlo?
Si aun no se como te llamas,
Por eso silente permanece mi tinta, y mi hoja sin palabras.
Con tu rostro, despertar cada día
Pero ¿para que abrir mis ojos?
Alto es el precio de ver tu ausencia,
Más tanto yo daría, por ser testigo de tu presencia.
Con tu perfume, respirar el céfiro que me purifique
Pero cuando no estés cerca ¿Qué haría?
Vivir sin respirar no podría,
Y el aire sin tu perfume, en agonía me dejaría.
Con tu voz, oír mi nombre decir
Pero ¿Cómo sabrás decirlo?
Si permanecemos desconocidos,
Desafortunadamente impropios, con disímiles destinos.
Con tus pasos, continuar mi travesía
Pero ¿consentirías que te siguiera?
Si tan solo de mi existencia supieras,
Alcanzaría para que esta pena, de mi alma se fuera.
Con tu sonrisa, regocijarme
Pero ¿Cómo ostento ofuscarme?
Figurándome señor de tu expresión,
Que hace a mis ojos danzar, e ilusiona a mi corazón.
Con tu alma, llenar mi vida
Pero ¿si fueras a refutarme?
Para sanarme pócima no hallaría,
Y mi vida así quedaría, fría y por apatía ceñida.
En tanto preferiré... cuando no te vea imaginarte,
Cuando me duerma soñarte, y cuando te vea contemplarte,
Y así no habrá probada razón para la frustración,
Ni raíz para el desamor, y la ilusión residirá en mi corazón.
GASTÓN VIESTI
Con tu nombre, empezar un poema
Pero ¿Cómo voy a escribirlo?
Si aun no se como te llamas,
Por eso silente permanece mi tinta, y mi hoja sin palabras.
Con tu rostro, despertar cada día
Pero ¿para que abrir mis ojos?
Alto es el precio de ver tu ausencia,
Más tanto yo daría, por ser testigo de tu presencia.
Con tu perfume, respirar el céfiro que me purifique
Pero cuando no estés cerca ¿Qué haría?
Vivir sin respirar no podría,
Y el aire sin tu perfume, en agonía me dejaría.
Con tu voz, oír mi nombre decir
Pero ¿Cómo sabrás decirlo?
Si permanecemos desconocidos,
Desafortunadamente impropios, con disímiles destinos.
Con tus pasos, continuar mi travesía
Pero ¿consentirías que te siguiera?
Si tan solo de mi existencia supieras,
Alcanzaría para que esta pena, de mi alma se fuera.
Con tu sonrisa, regocijarme
Pero ¿Cómo ostento ofuscarme?
Figurándome señor de tu expresión,
Que hace a mis ojos danzar, e ilusiona a mi corazón.
Con tu alma, llenar mi vida
Pero ¿si fueras a refutarme?
Para sanarme pócima no hallaría,
Y mi vida así quedaría, fría y por apatía ceñida.
En tanto preferiré... cuando no te vea imaginarte,
Cuando me duerma soñarte, y cuando te vea contemplarte,
Y así no habrá probada razón para la frustración,
Ni raíz para el desamor, y la ilusión residirá en mi corazón.
GASTÓN VIESTI