Beso de Luna
Poeta recién llegado
Mi conciencia tiene nombre
pies y manos...
Mi conciencia, es un hombre,
de roca y grava.
Es un árbol viejo
con la sabiduría de cien vidas,
pero el corazón de un niño.
Me preocupa su silencio.
Es tan silencioso,
que su escándalo me perturba.
A veces, mira mis ojos
y se rie de mí.
Me carcome las entrañas
como el ave incesante
al naranjo y cedro.
Escala como oruga
por mi hombro, hasta mi oído
y se echa a domir en él.
Se escabulle en mis sueños
-¿o será que yo, necio,
me meto en los suyos?-
Pone una venda en mis ojos
y me grita ¡anda!
Me dice que deje de mirar,
que comienze a observar.
Me incita a arriesgarme
con aquella mujer,
esa, la de pasos
como de paloma confiada.
Algunos días, sordo
lo arrincono en un cajón.
Tierno, se arrepiente
de sus malos consejos
y los tira a la basura;
aunque después -ingrávido-
los desentierra
de su tumba.
Mi conciencia, tiene nombre.
Se llama Javier, y hoy
me ha contado, que se enamoró.
pies y manos...
Mi conciencia, es un hombre,
de roca y grava.
Es un árbol viejo
con la sabiduría de cien vidas,
pero el corazón de un niño.
Me preocupa su silencio.
Es tan silencioso,
que su escándalo me perturba.
A veces, mira mis ojos
y se rie de mí.
Me carcome las entrañas
como el ave incesante
al naranjo y cedro.
Escala como oruga
por mi hombro, hasta mi oído
y se echa a domir en él.
Se escabulle en mis sueños
-¿o será que yo, necio,
me meto en los suyos?-
Pone una venda en mis ojos
y me grita ¡anda!
Me dice que deje de mirar,
que comienze a observar.
Me incita a arriesgarme
con aquella mujer,
esa, la de pasos
como de paloma confiada.
Algunos días, sordo
lo arrincono en un cajón.
Tierno, se arrepiente
de sus malos consejos
y los tira a la basura;
aunque después -ingrávido-
los desentierra
de su tumba.
Mi conciencia, tiene nombre.
Se llama Javier, y hoy
me ha contado, que se enamoró.
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